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Reflexiones Carlos  

Una vida pide una respuesta

“El corazón humano es débil ante la variedad de ofertas que ofrece el mundo de hoy, puede quedar imbuido por multitud de vivencias y razones que le llevan por caminos desconocidos, hacia un lugar misterioso, cuanto mas misterio encierre mas irresistible se hace, y nuestro pobre ser se siente arrastrado, como llevado en volandas hacia un lugar que podemos desear más o menos ardientemente, o no desearlo, pero somos arrastrados con tal fuerza que parece inevitable seguir esa ruta”

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Cuando aceptamos conscientemente lo que nuestro corazón decide, dejamos otros muchos posibles caminos, ejercemos nuestra libertad de elección, pero no nos engañemos, tiene que ser una elección consciente, meditando con todas nuestras facultades y sopesando las renuncias que ello conlleva, si no, no es una elección libre, mas bien seria dejarse llevar por las circunstancias, el ambiente que nos rodea, o, peor aun, por el pecado, el placer, la comodidad, el egoísmo…

Si no son decisiones libres y, tarde o temprano deseáramos cambiar de ruta, ¿podremos?, ¿no estaremos demasiado atados y mermados? Todos queremos lo mejor, no conozco a nadie que elija lo peor conscientemente, tiene que haber otros motivos, de extrema necesidad, de miedo o amenaza, de ofuscación…

La relación calidad-precio tan utilizada en la toma de decisiones al comprar un producto, aquí se equipararía a la relación calidad y duración de la felicidad, y renuncias que ello conlleva; para otros seria calidad y estabilidad de vida, y esfuerzo para conseguirlo. Tanto una como otra decisión, necesitan de reflexión a fondo, sin ataduras y valorando lo que la conciencia nos dice, valorando el misterio, que no lo es porque nuestro entendimiento no lo capte, es un misterio porque no existe una certeza a la que asirse ante anhelos y creencias de nuestro espíritu y nuestro corazón intuitivo.

Devaluamos nuestros objetivos de felicidad por comodidad y miras bajas: una rosa sin espinas, una vida sin problemas…, sin percatarnos de que ahí esta el misterio, en los anhelo del corazón que por sus altas miras son arriesgados, difíciles y…, no las tenemos todas con nosotros, no estamos seguros de lograrlos, parecen locuras fuera de toda lógica.

Nuestra capacidad de asumir riesgos forma parte de la condición humana. Pero el riesgo no es tanto si pensamos cual de nuestras potencias es más fácil de engañar y de convencer, cual de ellas nos suministra datos erróneos o menos verdaderos y de cual nos podemos fiar más. No entro en esta cuestión, pero me viene a la memoria la felicidad de muchas personas que viven con lo mínimo imprescindible pero transmiten cariño y lo mismo reciben, frente a la infelicidad de otras que triunfan en la vida, pero no encuentran la paz o no reciben cariño porque quizás no han tenido tiempo para sembrarlo.

De aquí deduzco que la verdad está más aproxima al corazón y al espíritu que a nuestros sentidos y apreciaciones influenciadas por las modas de este mundo. No está la verdad en lo que a uno le conviene, mas bien en lo que a uno le viene y sabe entender, admitir, valorar y asumir o desechar. La vida es una continua elección, en unas acertamos, en otras no. Pide una respuesta a lo que ella nos da, una respuesta seria, profunda, coherente, generosa, arriesgada…, tenemos la suficiente capacidad para desentrañar sus misterios y conformar nuestra cooperación en este mundo que puede ser maravilloso. De nosotros depende.

Roberto Sola Castaño.

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