¿Cuál es el mayor mal ante Dios?

¿Cuál es el mayor mal ante Dios?: el pecado, vivir como si Dios no existiera, lo que supone la muerte del alma para Dios, la muerte de nuestro espíritu inmortal a la felicidad en Dios.

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El mayor mal ante Dios

Para los que así viven, el mayor mal es la muerte del cuerpo, no existe el pecado contra Dios, que es la muerte del alma, solo existe el pecado contra el hombre, contra la naturaleza, contra la humanidad. Y llegará un momento en el que la "ciencia", la "diosa ciencia" superará este gran mal que es la muerte corpórea... eso creen. Pero dista del mayor mal ante Dios.

No se dan cuenta que solo Dios es inmortal y ha creado a los ángeles y al hombre inmortales, pero el pecado nos ha separado de Dios y ha sometido el destino humano a nuestra voluntad debilitada, destino que pasa por la muerte del cuerpo en esta vida y la del alma para siempre en los que no quieren aceptar a Dios, porque no ven el sentido de la "creación", porque no saben que en los tiempos de la desesperación, de la noche oscura, una Luz brilló en oriente, iluminando los corazones de los que queríamos salir de las tinieblas, abriendo nuestros ojos a la Verdad.

Dios se había acordado de los desheredados de este mundo, ofreciéndonos Su perdón, haciéndose hombre como nosotrosindicándonos el camino de la reconversión, el camino que habíamos despreciado y perdido.

"Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos esos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos..." Is 60, 1-6.-

Y levantamos nuestro rostro para mirar hacia la Luz. Pero la soberbia impide a muchos reconocer esa Luz, el Ser supremo que nos tiende la mano, y morirán a esta vida en su soberbia con el alma también muerta para Dios. Es el destino de almas libres para el Amor o el desamor, para elegir lo trascendente o lo intrascendente y caduco de esta vida, para ver con los ojos del espíritu o solo con los de la carne.

Por Roberto Sola

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