Busco-el-rostro-de-Dios
Reflexiones Carlos  

Busco el rostro de Dios

Busco el rostro de Dios, estupenda reflexión rescatada de los archivos históricos de la web, de Roberto Sola Castaño, antiguo propietario de Catolicodeapie. 

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Busco el rostro de Dios...

Busco el rostro de Dios, porque todo este mundo pasará salvo su faz. De ahí mi anhelo en conocerlo, buscarlo, ¿Dónde estará escondido?, quizás le tenga delante, pero… no le veo, mi alma no le reconoce debido a la deformación que lo mundano opera en mí.

En realidad, solo buscaría una imagen muy distorsionada que tengo de lo que podría ser el rostro de Dios. ¿Debería prescindir de las influencias de este mundo para centrar esa imagen? Creo que no. Este mundo ha salido de sus manos, es una obra suya y toda obra es reflejo de su autor, va en ella parte de su corazón. Luego, aquí en medio del mundo, puedo encontrar o al menos vislumbrar su semblante.

Dios nos ha dado una imagen de sí mismo, fascinante, con un enorme atractivo: la figura de Jesús, humana y divina. Y nos ha dado otra imagen humana de sí mismo: María, creada en la perfección sin mancha.

Son rostros que se nos hacen familiares, pero los hemos manoseado a nuestra manera y conveniencia, los hemos deformado y hecho una caricatura de cómo tiene que ser el rostro de Dios. Por eso, si tengo la dicha de encontrarme cara a cara con Dios ¿será un rostro conocido?, ¿nos quedaremos mirando como extraños…? Tiemblo de pensar en la frase de Jesús “no te conozco…”. Sería terrible. Si escuchara “me suena tu cara…” sería una gran felicidad, pero si llegase a mis oídos “¡hola Roberto!”, sería para morir una y mil veces por la dicha de volver a escuchar ese saludo una y mil veces… ¿yo? mudo, petrificado.

El verdadero rostro de Dios no es el que creemos imaginar, es el que no imaginamos porque… no lo buscamos en lo puro, en lo simple, en lo humanamente sencillo y espiritualmente sublime. Con otras palabras: en el dolor, la pobreza, en nuestra total entrega a los demás y en nuestra alma enamorada.

Es la expresión de una persona agradecida, de la madre que mira con ternura a su hijo, del necesitado que recibe ayuda, del compañero que se ve apoyado, del afligido que es consolado, del enfermo que sufre y es aliviado con cariño, del trabajador que es reconocido con un salario justo…

Es la expresión del enamorado, del alma humilde, del que nada posee porque nada necesita, del que es feliz cuando siente que Dios le mira y se complace en él porque sus frutos son de su agrado… Dios se encarna en él, en sus cosas cotidianas. Siente el Ser de Dios y su presencia, vive con espíritu sacerdotal pues sus obras son de Dios, y se hacen grandes por el amor, y… contempla su rostro en ellas, el rostro de Dios.

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