PEQUEÑOS PASOS

 

 

 

Que allí donde estén mis hermanos, esté yo con ellos; que dé buen tono, el tuyo, que sepa ver con tus ojos, no juzgar, pues solo tu puedes hacerlo con objetividad.

 

Esta es mi labor en la vida, ser apoyo, paño de lagrimas, no ser yo, ser tu, porque... yo soy distante, oigo pero no escucho, no controlo la imaginación y estoy ausente, soy despistado, olvidadizo, me invento lo que no se para salir del paso, soy inconstante y me molesta que me recriminen los olvidos, desaciertos, errores y meteduras de pata. A veces quiero justificar lo... injustificable.

 

Por eso, Señor, porque soy así, notarán mas que mi mejoría se debe a tu bondad, yo soy incapaz de avanzar en nada, pero contigo puedo llegar donde quiera, mejor dicho, donde tu quieras.

 

 

 

Sembrar

 

Si no puedo hacer grandes cosas

hago pequeñas cosas

siembro sin parar con semillas que...

Dios hace crecer y fructificar

 

nunca sabré la eficacia de esa siembra

 

una sonrisa

una palabra oportuna

una ayuda comprometida

una vida cristiana coherente

 

Y para que caigan en buena tierra

busco la complicidad de María

 

ella dirige las semillas a sitio certero

ella que conoce cada uno de los corazones humanos

ella que nunca desoye un clamor

ella que reina en el Corazón de Dios

   

        

 

Salir de lo mundano

 

sin dejar de estar en el mundo

para meterse en lo divino

 

meterse en Dios

a través de lo creado

a través de las criaturas que son el mas fiel reflejo suyo.

 

Lo mundano puede estar manchado como se mancha un espejo

pero ‘frotando frotando’ sale la nítida y resplandeciente imagen

de un Dios que se hizo hombre

 

para hacer al hombre Dios

para identificarse con él

para sufrir por él

 

"todo lo que hiciereis

con uno de mis hermanos,

conmigo lo hacéis”

 

a Jesús le duelen como propias nuestras peleas

nuestros desprecios

nuestra vida sin sentido

 

salir de lo mundano

sin dejar de estar en el mundo

para alcanzar lo divino.

 

 

 

        He vuelto a meditar esta mañana el episodio de la multiplicación de los panes y los peces (Mat. 14 13-21). Siempre me ha maravillado que Jesús no solo cuida nuestra alma espiritual, también cuida nuestras necesidades corporales de una manera que siempre sorprende. Nos pide 'todo', cinco panes y tres peces, y cuando le entregamos 'todo', nos devuelve el 'ciento por uno'.

 

Él comparte todo, da sin límite como se da en la Eucaristía, y quiere que sigamos su ejemplo... Pero somos incapaces porque ¿habría hambre en el mundo si de verdad compartiéramos como Jesús nos pide?

 

El afán de beneficios económicos en un mercado libre hace imposible la justicia que Dios tiene con nosotros. Nuestra mezquindad impide distribuir justamente los dones de Dios, es como si los cinco panes y tres peces nos los comiéramos unos pocos a la vista de los demás, no permitiendo que Dios sea generoso en lo mucho porque requiere previamente nuestra generosidad en lo poco.

 

  

 

        Hoy, 29 de julio, día de Santa Marta, no dejo de recordar a mi hija Marta, porque, estoy convencido, existe un parecido entre ambas Martas, salvando las distancias:

 

Tremendamente espirituales: "-Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano, pero incluso ahora sé que todo cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá. -Tu hermano resucitará -le dijo Jesús. Marta le respondió: -Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día. -Yo soy la Resurrección y la Vida -le dijo Jesús-; el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto? -Sí, Señor -le contestó-. Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido a este mundo".

 

Tremendamente activas y dispuestas por los demás en su afán de servir: "-Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano-. Pero el Señor le contestó: - Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán-”. Y, como se puede observar en estos textos, con una tremenda confianza y familiaridad en el trato con Jesús. Quería servirle pero Jesús ponía las cosas en su sitio: primero el alimento del alma. Marta asimilaría perfectamente esta lección.

Jesús aprecia la amistad sincera de Marta, María y Lázaro; les visita con frecuencia, una relación muy espiritual y muy humana, pues Jesús, verdadero Dios también es verdadero Hombre..., le encantan las sopas que le prepara Marta en las noches frías de Betania, las sabanas limpias, el silencio y la paz de la casa…; amistad sencilla y profunda, de donación sin pedir nada.  

Por eso Santa Marta es la patrona de la hostelería, servicio que no se paga con dinero cuando es autentica vocación de servir a los demás por Jesús, como si cada uno fuera el mismo Jesús, como si lo hiciera Él mismo, con el miso cariño que recibe de Marta, María y Lázaro.

Esa es la profesión de mi hija, esa es su vocación. ¿Que es mi Vida? -me decía- No hacer mi voluntad sino hacer la voluntad de Dios. Ésta es también mi alegría. La voluntad de Dios en vez de alejarme de mi propia identidad, me purifica - quizás a veces de manera dolorosa - y me hace volver de este modo a mi misma, es decir, me hace un poco más consciente de que soy “hija de Dios”, me hace profundizar en el conocimiento pleno del sentido de mi Vida.

 

Como buen pastor, Dios sale a nuestro encuentro para rescatarnos de las aguas del sufrimiento, del desierto interior y nos conduce a la verdadera vida de los hijos de Dios. No nos quita nada, sino que nos gana la verdadera libertad. Quien cree, nunca está solo, pues "no es el poder lo que redime, sino el amor".

 

¿Por qué vivo? -continuaba Marta- La realidad de mi vida, la historia de mi vida, la providencia en mi vida, el valor de mi vida, el sentido de mi vida, el sentido que yo le doy, la subjetividad de mí vida, todo esto es muy poca cosa, pero es la base sobre la que Dios va edificando día a día, ladrillo a ladrillo hasta completar el edificio que es mi santidad.

 

Existo no por querer mío, sino por querer de Dios. Mi historia es una historia personalísima donde Dios toma la iniciativa. Primero tengo que descubrir en mí esa persona que Dios ha  querido, luego tengo que descubrir a Dios en mi vida, en cada acontecimiento, y así veré su voluntad. Después seguiré esa voluntad, porque de ello depende mi felicidad y la de los míos. Aceptarlo todo, venga como venga, sabiendo que la cruz es la señal del cristiano: doy valor a cada día cuando lo uno a la Misa, entonces todo adquiere valor redentor.

 

Para mí esto es suficiente motivo para aceptar la voluntad de Dios en mi vida. Pero, ¿por qué me resisto?, ¿por qué me deprimo con frecuencia?, ¿por qué no me basta la cruz de Cristo?, ¿por qué añoro otras cosas?...

 

¿Soy floja?, pues pediré a Dios más fortaleza.

¿Estoy deprimida?, pues voy a poner los medios humanos para salir de la depresión.

¿Soy una carga?, pues serviré de instrumento para que los demás sean más santos, ayudándome.

 

No tengo derecho a estar triste, lo normal de mi condición es caer, Dios me sostiene y me basta con su gracia. El ser humano, lo que peor lleva es la decadencia, pero San Pablo dice: “cuando soy débil más fuerte soy”. El poder en esta tierra, el honor y la honra no llevan a Dios, por lo tanto, pongamos nuestra plena confianza solo en quien es mi única razón para vivir, lo demás son patrañas de la imaginación que no tienen vida.

 

Así es Marta. Estoy seguro que Jesús está a gusto con ella y su familia, como lo está con Marta y la suya en Betania.

 

 

 

Hoy he visitado a Jesús en el sagrario de una iglesia de pueblo, en las montañas del Pirineo navarro. Estaba abierta ¡que suerte! Le he dicho a mi Señor ¡aquí estoy yo!, para hacerle compañía un rato, porque en estos pueblos tiene que sentirse muy solo. Le dije lo mucho que deseo que mi vida gire en torno suyo, y lo feliz que me siento de verle en estos pueblecitos pequeños, de gente sencilla, pero pocos para hacerle compañía como Él se merece.

 

Me preguntó

 

¿Has bebido mucho?

 

Si, he comido en la venta de Juan Pito y nos sirvieron un vinillo riquísimo, le contesté sorprendido por la pregunta.

 

¡Se nota!, me dijo, aquí y en otros lugares estoy muy acompañado; ¿olvidas que las personas sencillas ponen su corazón en mí y no lo llenan de otras cosas que les impiden verme? Yo les acompaño con sus ovejas, en sus duros trabajos del campo, del bosque y de las montañas; ¡ellos también están muy solos!, pero menos que muchos avispados hombres de las grandes ciudades, siempre muy ocupados que, en el fondo, viven aislados. Así que no te pases de listo. Y tu ¿en que parte estas?

 

Yo quisiera decirle que en la primera, pero me temo que todavía no he evolucionado y sigo entre los avispados hombres ocupados constantemente en sus negocios y sin tiempo para Dios.

 

Efectivamente, estoy bajo los efectos de ese sabroso vinillo, tinto ecológico navarro, elaborado por el método tradicional de nuestros ancestros. Y me he pasado, pues vengo a visitar a mi Señor creyendo hacerle un gran servicio y ¡plaff!, recibo una lección de humildad en toda la mejilla izquierda, porque en la vida austera, sencilla, sacrificada y coherente, de estas gentes encuentra el Señor unos corazones confiados en su Providencia, que cooperan con la naturaleza creada y ven en ella al gran Hacedor, al que veneran y agradecen los bienes recibidos, al que respetan y rinden el culto debido.

 

Pido disculpas a mi Dios, me hago cargo de lo ridículo que puedo parecerle, pero medito en el ejemplo de esta gente que a veces consideramos ignorantes, sin darnos cuenta que los ignorantes somos nosotros. Ignorantes porque nos hemos construido un mundo a nuestro estilo, sin querer ver que Dios ha previsto un mundo para nosotros, con mucho más ingenio que el de nuestra mermada y prepotente inteligencia. Estas gentes sencillas, en su comprensión de la naturaleza creada, en su colaboración con ella, poseen una sabiduría superior, porque están más cerca de Dios.

 

Me ha costado, pero he comprendido la lección.

 

 

 

            ¿Yo?, camino. Frase provocadora, excitante, nunca sabemos qué vamos a encontrar en nuestro caminar, y, sobretodo, ¡cómo vamos a responder a esos encuentros! Es el lema del caminante en nuestra ruta jacobea en Ponferrada, donde me encuentro un 25 de junio, día de San Genadio, Obispo de Astorga en el siglo X, que siguiendo su camino, dejó el báculo y se hizo ermitaño. Vivió la íntima unión con Dios en una cueva del monte de Peñalva, junto al Valle del Silencio de las montañas del Bierzo, precioso paisaje, lugar evocador….

 

Siguió su camino como nosotros seguimos el nuestro, aunque no sea de ermitaños, pero dejando a nuestro paso aromas suaves de caridad, de amor, el mas sabroso de los frutos del Espíritu Santo, el que ayuda a llevar la carga a otros caminantes. A este fruto  "sigue necesariamente el gozo, pues el que ama se goza en la unión con el amado" (Sto. Tomas).

 

También en estos días, víspera de Pentecostés, me vienen a la mente muchos frutos del Espíritu Santo, como la alegría, consecuencia del amor, que distingue al cristiano y permanece por encima del dolor y del fracaso. El amor y la alegría dejan en el alma la paz de Dios, que supera todo conocimiento; es -como la define San Agustín- "la tranquilidad en el orden".

 

Se da en nosotros muy a menudo la falsa paz del desorden, como la que reina en una familia en la que los padres ceden siempre ante los caprichos de los hijos, bajo el pretexto de "tener paz". Está reñido con la bondad -querer siempre el bien para los demás-, pues la dejadez y el desorden causan daño a otros y no traen el bien.

 

La bondad y la fidelidad fortalecen y consolidan la caridad, que deja de ser teoría y se hace práctica en cada uno de nosotros, constante y no voluble, nos configura como caminantes veteranos en el arte de caminar, con la vista siempre hacia delante y con un claro destino en Dios, en la unión con Cristo. 

 

Que maravillosa conjunción: ser caminantes por este mundo buscando la verdad, el bien, la virtud, buscando a Dios, nuestra perfección para parecernos un poco mas a Él, buscando un sentido a la vida que la abarque por completo.

 

Pero…. no se puede buscar estando quietos, por eso somos caminantes, y no nos importa el riesgo del camino si al final nos presentamos ante Dios, sin bienes materiales que nos impedirían caminar, pero con un “tesoro” en el corazón que nada ni nadie nos ha podido arrebatar, porque lo hemos ido descubriendo en nuestro caminar, lo hemos hecho, poco a poco, carne de nuestras carnes, alimento de nuestra alma, y lo hemos defendido con todas nuestras fuerzas en cada una de las encrucijadas del camino.

 

 

 

Es difícil conciliar una visión científica del mundo con la idea de Dios Creador, son dos maneras muy distintas de explicar y comprender el mundo. Palabras del físico y matemático Roger Penrose.

 

He leído esta entrevista y al momento me vino una oración a Dios pidiendo por el entrevistado, para que personas tan excepcionales, tengan la humildad de reconocer que los descubrimientos científicos, no dejan de ser pequeños avances en la comprensión de lo que la naturaleza creada nos brinda, en la comprensión de Dios.

 

Pienso que la existencia de Dios tiene que ser mucho más evidente para un científico, que penetra en los misterios de la vida y descubre sus maravillas. Pero a algunos les hace falta capacidad de asombro y humildad para reconocerse pequeñitos ante la grandiosidad del mundo que van desvelando; así su sabiduría sería mucho mayor, aceptando la realidad que van descubriendo, fruto de una mente infinitamente superior. Un mundo que existe y del que percibimos una mínima parte, infinitamente pequeña, acorde a nuestra limitada capacidad.

 

La ciencia y la fe se avalan mutuamente. Si en algún aspecto discrepan, no cabe duda de que el mal se ha metido por medio desvirtuando el avance científico. Dios, con su revelación a los hombres, no ha querido darnos explicaciones científicas de la creación, sino, mostrarnos y ayudarnos en el camino que nos lleva hacia Él, desvelarnos algún destello de su gloria y de sus misterios, abrirnos el camino de la Salvación en Jesucristo. Ha inspirado los textos sagrados a unos "hagiógrafos" que vivieron una época y escribían para personas con una cultura determinada, usando simbolismos, metáforas y todo tipo de estilos literarios para transmitir el misterio de Dios.

 

“Dominad y perfeccionar la tierra”, este mandato de Dios en el Génesis, muestra que nos ha dotado de una capacidad superior a los demás seres de la creación. Es una maravilla la técnica actual y los avances científicos: enfermedades erradicadas, la informática, la aeronáutica, los coches de formula 1..., prodigios que a todos asombran, pero ninguno comparable a una simple hormiga, mecanismo perfecto, que destruimos de un pisotón, pero no importa, surgen rápidamente otras muchas.

 

La vida brota espontánea en cualquier lugar por inhóspito que sea, organismos biológicos indescriptibles, que mueren y rebrotan nuevamente en un constante ciclo de exuberancia vital, derroche de fertilidad, naturaleza sobrada de fuerza y dinamismo que nos habla con aplastante claridad y convicción de la bondad y poder de Dios.

 

La fe requiere no cegarse con esta realidad, sino, dejarse iluminar por ella, sobretodo aquellas personas que Dios ha dotado de un talento excepcional, y junto con su esfuerzo personal de investigación, van desvelando estas maravillosas realidades creadas.

 

Toda obra de arte nos habla del artista que la ha concebido, y más cuando pone en ella todo su corazón, toda su bondad, toda su sabiduría y todo su poder; porque es su obra cumbre: la Paternidad, fruto del amor de Dios a sus criaturas.

 

 

 

Cuando trasgredimos la primera norma ética o moral, la convivencia se desmorona. Nos saltamos la segunda norma y la siguiente y muchas más, al final todo vale. Se miente, se difama..., se mira uno a si mismo en propio interés, los demás no importan.... Terminamos actuando en la vida hipócritamente.

 

La palabra hipócrita designaba en el mundo griego antiguo al actor que, con una máscara y un disfraz, asumía una personalidad ajena. Fingía ante el público ser otro, frecuentemente muy lejano a su propia realidad: unas veces era rey y, otras, mendigo o general. Le bastaba con ocultar su propio ser detrás de la máscara y tomar cualidades y sentimientos postizos. Su papel se desarrollaba cara al público, teniendo como regla suprema de su actuación la aprobación y el aplauso de la galería, el éxito.

 

Hoy día, en nuestra vida real, muchas personas toman esta actitud: En la política, en los medios de comunicación, en el mundo de los negocios, en la vida profesional, etc.

 

No existe "la verdad" para ellos, solo el interés del momento, la hipocresía. Son los que se ríen burlonamente diciendo ¿y que es la verdad? Son los que hacen este mundo invivible, los asentados en el relativismo que todo lo acepta en función del provecho propio; no existen los demás, no existe la fraternidad, ni la solidaridad, ni el "amor", por eso le han cambiado el sentido para poder seguir pronunciando esa maravillosa palabra, a la que también le han puesto la "máscara" de la hipocresía.

 

En definitiva, caminan por este mundo con la máscara puesta y se la colocan a todo lo que tocan. Piensan que todos la llevamos puesta como ellos, y no distinguen la realidad de la ficción, para ellos todo es ficción y están instalados en ella.

 

Ese es su mundo y se despreciarían a si mismos si no se imponen pisando y dominando a los demás, porque, en el fondo ellos son inteligentes..., los otros -dicen- no les llegan ni..., solo tienen derecho a malvivir, muchos ni a eso.

 

Este es el mundo que nos quieren imponer a nosotros. Son los hipócritas. A Dios le dan nauseas y "les escupe de su boca" como nos dice San Juan en el Apocalipsis.

 

 

 

            Esta mañana, haciendo un rato de oración, me quejaba al Señor porque no acababa de comprender el desenlace de una reunión que había tenido días atrás. Interveníamos técnicos –entre los que estaba yo-, juristas, empresarios y políticos. Un jurídico con pocos escrúpulos, después de intentar defender lo indefendible, me atacó de mala manera por considerar mi postura menos intransigente, y eso le daba posibilidades de conseguir algo. He salido mal parado y sin comprender el fariseísmo y diálogo de sordos de muchas personas con el fin de lograr sus objetivos, muchas veces inmorales e ilícitos.

 

Ya he escrito sobre las personas falsas que viven en el embuste; pero aquí quiero expresar que el Señor me hizo ver en un instante sus tres años de vida pública, vivida entre feroces fanáticos y amigos que le entregaban el corazón. Una sola mirada de amor y afecto, compensa todos los ladridos de personas inhumanas que no entienden de la auténtica vida, la vida de entrega a los demás por Dios, por cariño, por amor.

 

Jesús me dio ánimos, pero no era esa mi intención en la oración de hoy. Yo me quejaba de esa reunión porque estaba sin ganas de decirle nada a mi Dios, no me venía nada agradable a la mente y así estaba pasando el rato delante del Sagrario. Jesús se compadeció de mi esfuerzo y constancia. Desde ese momento cambió para mí el color de las cosas, de un gris plomizo a un brillante y luminoso anaranjado. He sentido que tengo un Amigo de verdad. No le pido pero Él me da. Le muestro mi desazón y Él me muestra su amor.

 

La oración es desconcertante para la mente, pero reconfortante para el alma. Nunca sabes cuando ni como actúa el Espíritu de Dios, pero lo hace. Actúa cuando conviene y con suaves caricias que confortan el alma. Hacemos cosas malas pero otras muchas buenas, algunas somos incapaces de hacerlas nosotros solos y ahí es donde está actuando el Espíritu Santo.

 

Muchas buenas acciones e intenciones son interpretadas torcidamente por quien vive sin fe en la Providencia de Dios. Si haces el bien piensan que algún interés te mueve, si dices la verdad le dan la vuelta por sistema, si les haces un favor se lo toman como un derecho, o piensan que eres idiota…, el influjo del Espíritu de Dios se atribuye a un espíritu maligno. Eso hicieron los fariseos con las curaciones que realizaba Jesús movido por su bondad y cariño a las personas que sufrían.

 

Si estas personas no se dan cuenta de su error, nunca obtendrán el perdón de Dios puesto que no admiten el bien -el perdón- como venido de Dios.

 

Antes, el bien flotaba sobre el mal; ahora, el relativismo dominante no distingue una cosa de otra. Podemos estar inmersos en una generación “perdida para la eternidad”. Pero gracias a Dios, al igual que en Sodoma y Gomorra vivía la familia de Lot, en nuestros tiempos existen innumerables hombres y mujeres con una gran fe y esperanza en la promesa de Dios y, son capaces de mover el mundo y sacarlo de esta ola que nos invade: la falta de valores que Jesús nos enseñó, y en muchos casos la inversión de estos valores.

 

No podemos fallar, es una tarea hermosa dar ejemplo de vida coherente con la Creación, de vida de fe, entregada a nuestros hermanos que conviven con nosotros, mostrando la bondad de nuestros corazones, palabras de ánimo, ayuda fraterna sin esperar compensaciones, desprendidos, con voluntad siempre de hacer el bien, a pesar de nuestros errores y flaquezas, de imitar a Jesús en todo, llevando nuestra cruz, la que nos ha tocado, la de cada día. Podemos cambiar este mundo. Tenemos la ayuda del Espíritu de Dios.

 

 

            Porque quieres estar en nuestras guerras, Señor, quieres suavizar nuestras contiendas, pelear contra la sinrazón, quieres que te lleve conmigo a todos los lugares, ayudarme en las disputas, en los enfrentamientos, a veces inevitables de mi profesión, de mi vida…. Tú quieres estar allí, a mi lado, darme valor, coraje, la palabra justa, oportuna, para que se vea tu luz y de alguna manera poder ablandar los duros corazones humanos, muy llenos de orgullo. 

 

La batalla está servida. Tú conoces todas las personas, y te duele la autosuficiencia de algunos que es para ti una afrenta, Creador y Hacedor de la vida. Se pavonean cual si fueran el centro de todo sin percatarse de su absoluta dependencia tuya y de los demás. Es el mayor de los ridículos, el de los soberbios que a todos consideran inferiores sin darse cuenta de su desnudez, poquedad, pobreza espiritual y vacío interior. A nadie sirven y nadie cuenta con ellos.

 

Rehuyen la amistad con los demás porque les es esquiva, no la encuentran porque ni la dan ni la piden, aunque la necesiten; seria una de sus tablas de salvación, pero la desprecian y consideran inútil, propia de gente vulgar.

 

Me defiendes de estas personas que además, son manipuladoras en extremo, siempre en pro de sus intereses, no dudan en hacerme creer lo contrario de lo que es, en aparentar que me ayudan cuando en realidad me utilizan, en aparentar suficiencia cuando en realidad me necesitan, en fin, son hipócritas y no saben disimularlo.

 

Estas y otras especies humanas pululan por todas partes y buscan la contienda, porque parece que no pueden estar sin imponerse. Pero en las circunstancias más adversas, dispongo en mi interior de un espacio de libertad y paz que nadie puede arrebatarme, porque Tú eres su fuente y su garantía.

 

Mira que estoy de pie junto a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. (Apocalipsis, 3-22)

 

No quiero caer en esta egolatría tan extendida, Señor, quiero que de verdad Tú entres en mi casa y reines en mí, que desaparezca mi "yo", solo Tú y mis hermanos los hombres sois la razón de mí ser.

 

A todos llamas, pero algunos están sordos, otros no quieren escuchar y les molesta que llames, están muy cómodos en su "yo" y no quieren compartirlo, no ven mas allá, no se dan cuenta que contigo toda la eternidad sería suya, toda la felicidad y todo el Amor.

 

No te impacientes con nosotros, Señor, recuerda que somos criaturas salidas de tu Amor a los hombres, necesitadas de ti, de tu influjo y comprensión, sobretodo con los más débiles, con los que sufren, con los que no te encuentran, con los que se abandonan a un destino sin esperanza, abatidos por este mundo cruel con las gentes de buena fe.