Todos tenemos nuestros ‘ídolos’ a quienes rendimos culto, o pleitesía, o, como queramos llamarlo… Son aquellas personas o cosas en las que creemos, que en teoría o en la práctica, llenan nuestra existencia de unos ideales por los que luchar.

 

Abundan estas deidades, todos hablamos de ellas, las llevamos dentro, polarizan nuestra vida, algunas nos encadenan, hasta nos esclavizan a ideales que no dejan de ser subjetivos. La verdad objetiva se hace difícil de encontrar y a muchos no les interesa, nos creamos nuestra propia verdad, la convertimos en uno de estos ídolos, o nos dejamos llevar por los innumerables dioses del mundo moderno, elegidos a medida de nuestra vanidad.

 

El dinero, el éxito, el prestigio, el poder, el placer, la honra, la inteligencia, la ciencia…, se podrían considerar los ‘dioses mayores’. De estos, el dinero se lleva la palma, con él se consigue todo lo demás, es un dios poderoso, necesario y adictivo porque arrastra hacia un violento absolutismo, pues no quiere contrincantes, los elimina a todos: la austeridad, la moderación en el consumo, el ahorro...

 

Hay otros dioses llamados menores, y no por eso menos activos: la moda, el ‘cuerpo danone’, molar mucho, el buen comer, ligar mogollón, el riesgo, el erotismo, el activismo, las nuevas tecnologías, el ciberespacio, los estimulantes, la realidad virtual, la vida relax…    

 

La mayoría, no son dioses malos si los asumimos en su justa medida y no los convertimos en un fin para nuestra vida. Nuestro fin es conocer la Verdad, llegar hasta ella, y estos dioses nos pueden ayudar, o frenar nuestro caminar, o llevarnos por un camino equivocado, o simplemente engañarnos con sus mentiras.

 

Cuando nuestra vida se ata a los dioses paganos, fruto de nuestras carencias producidas por una visión parcial del mundo, nos esclavizamos a ellos. Jesús vino a darnos luz pero… no la hemos aceptado, estábamos y seguimos estando muy a gusto en nuestra situación: disfrutando en nuestra caverna sin salir al exterior, ciegos porque no necesitamos ver, no queremos ver.

 

"...vino la luz al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas...."

 

Por eso digo: no me interesan los dioses de este mundo. Lo más probable es que me desvíen de la luz de la Verdad y me pierda para siempre en la espesura y en la oscuridad.

¿Como es el dios que estás buscando?