534 - CAMINAMOS POR LA VIDA SIN SABER A DONDE IR

 

En las prácticas educativas de nuestros tiempos, la ‘voluntad’ se ha ido sustituyendo por la ‘motivación’, es decir, en palabras de Gerardo Castillo “pasar de ‘hacer algo bueno’ aunque no se tenga ganas a ‘dejar de hacerlo’ si no se tienen esas ganas -si uno no se siente motivado-”.

La falta de motivación conlleva una falta de acción que estamos contemplando en nuestra sociedad actual a la búsqueda del bienestar sin esfuerzo. Lo busca como un derecho, y si no lo logra lo reivindica por todos los medios, no entra en su mente el esfuerzo personal por conseguir el bien que desea. Ello se debe a que ese bien no significa un fin mejor, es un estado en sí, un estado de buenas sensaciones, sin más.

Vivimos sin objetivos, vivimos en la intrascendencia, vivimos sin saber a dónde queremos llegar, ni parece que nos importe. Nuestras sensaciones no nos arrastran hacia nada interesante, no hay motivaciones para ello, no percibimos la finalidad de nuestra vida, su búsqueda nos parece absurda, por ello, solo nos atrae lo inmediato.

Pero lo inmediato es nuestro interés egoísta y las respuestas las tenemos en la incapacidad absoluta de nuestro mundo occidental atascado en cuestiones ‘irresolubles’ de inmigración, guerras con millones de refugiados, hambre, pobreza, exterminios, terrorismo, criminalidad, inseguridad...

De todo esto, a muchos parece que solo les preocupa la inseguridad de... sus dineros, sus pozos de petróleo, su sociedad del bienestar, su... despilfarro vergonzante.

¿Pierde el tiempo nuestro papa Francisco predicando a... las piedras?

Gracias a Dios, no pierde el tiempo, muchos millones de personas ‘si’ tenemos una meta en nuestra vida, y nos motiva sobremanera; nuestra voluntad se carga de energía positiva en una esperanza cierta por la que estamos dispuestos a darlo todo, hasta la vida.

 

Nuestros anhelos profundos,

de origen desconocido y misterioso destino,

no se sacian en este mundo.

 

Hay algo en ellos que rebasa todos los límites

pues desean lo infinito,

desean un lugar donde todos queremos ir

y nadie en esta tierra conoce...

 

¡está allí! dice alguien

y le llamamos loco...

¡todos queremos que sea cierto lo que dice el loco!