533 - LA ÉTICA DE POLÍTICOS TREPADORES

 

Muchos proclaman a los cuatro vientos que no existe otra ética que la determinada por la ‘opinión pública’. A paso seguido sustituyen la palabra ‘ética’ por ‘verdad’ olvidando que..., lo dice Antonio Machado: “la verdad es lo que es, con independencia de que se piense lo contrario.”

En ese mundo relativista, los técnicos y científicos honrados caen en desgracia: “Es de canallas sin escrúpulos decir que dos más dos suman cuatro y solo cuatro, y es de auténticos pervertidos decir que la vida comienza en el momento que los gametos se unen y comienza la edad embrionaria, ¡Qué barbaridad!”, dicen. Prefieren que se vote en mayoría, ya saldrá lo que más les convenga, lo ‘políticamente correcto’.

Y continúan: “son un estorbo, todo lo enredan y no solucionan nada, ¡qué más dará cuatro y medio que cinco que tres! cuando nos interese que salga siete, sale siete, y punto y final”.

¿Por qué interesa que el resultado sea siete y no otra cosa? Puestos a cambiar, en vez de siete podría dar ¡un melón!... bien maduro y en su punto. ¿A dónde conduce la necesidad de transigir cuando los números cantan por si solos? Por eso prefieran que los números no sean tan aficionados al ‘cante’.

El influjo de la verdad en la política es como el de la luna en las mareas, y se refleja en ella como brillo plateado en noche de tranquila pleamar.