532 - MI CONVERSIÓN

 

He tenido muchas conversiones en mi vida, muchos momentos de 'volver a empezar'. Todos han sido como amores de juventud apasionados, espontáneos, sinceros, ingenuos...

Pero mi auténtica conversión se produjo con la muerte de Tere. En ese momento he visto con una clara nitidez la presencia de Dios en nosotros, en cada uno de nosotros. He sentido sus caricias, sus desvelos por los humanos... Yo sin enterarme y Él estaba ahí, con ella, conmigo, con todos los que a ella nos acercábamos.

Venía a buscarla, ella le recibió como una autentica amante de su marido, de sus hijos, del Ser que la había creado y venia a llevársela al mundo definitivo para que nos preparase un lugar a todo los suyos, a todos sin distinción.

He vivido con intensidad esos maravillosos momentos y mi existencia desde entonces ha cambiado de forma radical. No hay palabras que expresen el don recibido que no se percibe con los sentidos de la carne. Es un privilegio del espíritu humano que concede Dios a quien quiere.