531 - EL BIEN Y EL DESEO

 

¿Qué es para mí el bien?... Aquello que más deseo.

¿Y el mal?... Lo que rechazo.

Lo deseo porque me gusta, es bueno para mí, y lo bueno para mí es el bien que busco.

Pienso que la persona es más libre cuanto más fácilmente pueda alcanzar el bien que desea. Es plenamente libre cuando lo habita por completo, lo ha hecho suyo para siempre.

Solo hay un obstáculo: le ley.

La ley legitimada por la mayoría limita mis deseos a solo aquellos que esa mayoría considera buenos. ¡Qué fastidio! pues en eso no nos ponemos de acuerdo. No podré alcanzar el bien para mí, el bien que deseo con todas mis fuerzas.

Quizás pueda prescindir del bien y quedarme solo con lo correcto. Parece que tiene más posibilidades... pero no me convence...

También podría cambiar de lenguaje: Si lo que deseo es el bien, mi bien, debo buscar que mi bien lo sea para muchos, lo que llaman el ‘bien común’ entonces ya no sería solo mi bien, sería el bien de muchos y además sería mi deseo profundo...

¿Mi deseo profundo sería también un deseo profundo para muchos, es decir, una concepción de vida compartida por muchos, en el supuesto de que mi deseo sea existencial, no un simple capricho?

Quizás este cambio de lenguaje conlleve suprimir la palabra ‘deseo profundo’ por ‘realización plena’. Cierto es que satisfacer un deseo te puede dejar incluso ‘insatisfecho’...

Pues... desear algo con vehemencia implica llegar a poseerlo, y poseer algo, para un humano es dominar lo que posee, de no ser así, quizás el humano sería dominado por eso que posee. Quien obtenga la satisfacción de este modo posiblemente no quede satisfecho, aunque esté convencido de ello, puede que se esté engañando a sí mismo desde un estado de dependencia muy limitativa.

Por contra, el bien está en la realización propia y plena a un nivel de igualdad con los demás, no posesiva. Y no es una cuestión de preferencias o de ‘me gusta’ ‘no me gusta’, tiene un horizonte colectivo que implica prescindir de uno mismo, huir de la fragmentación, del individualismo, del utilitarismo, de lo correcto a secas, todo ello para obtener el bien de todos como ejercicio de la libertad personal.

El bien de la sociedad se encuentra en el desarrollo de nuestras mejores cualidades personales, creando un entorno que las potencie y las revierta en cada uno y en todos, en la sociedad misma.

Así, el deseo a secas se transforma en razonado y comprometido. La ley y el poder se transforman en subsidiarios y garantes. La sociedad se hace mas justa.