523 - ATADOS DE PIES Y MANOS

 

Los grandes lobbies mueven los hilos de lo que llamamos 'mercado', en beneficio de los poderes económicos, fundamentados por desgracia en el consumismo..., la lacra de nuestra sociedad actual.

Los bancos se enriquecen trasegando con nuestro dinero, son como el muérdago en un manzano; las eléctricas hacen lo propio con una energía que se nos ha hecho vital, siempre escasa debido a la necesidad desorbitada de consumo. Las alimentarías del monocultivo intensivo y de los transgénicos manipulan nuestra nutrición, alteran su equilibrio, todo por el beneficio económico. Las farmacéuticas controlan nuestra salud y no se conforman con unas ganancias razonables.

Grandes monopolios hacen lo propio con nuestros hábitos y costumbres, bombardeándonos sin descanso con información a veces muy manipulada, y, lo que es peor, para conseguir sus fines lucrativos no dudan en rebajar incluso nuestros principios éticos y morales.

Juegan con fuego y se queman..., nos quemamos todos.

Se debilita nuestra capacidad de decidir, ya deciden por nosotros relativizando nuestras convicciones profundas. Estamos atados de pies y manos como personas y como sociedad, sin fuerza ni para hacer frente a los problemas del fanatismo y la barbarie que padece nuestro mundo. Es una muerte lenta de nuestra cultura, un suave aniquilamiento de la persona humana. Inexorable.

Es una muerte no tan violenta como la que procuran los grupos terroristas, pero muy destructiva de personas con cuerpo y espíritu, que piensan, sienten, aman porque su corazón aun palpita; es una agonía dilatada hasta el agotamiento y la inanición.

Tal parece una tragedia escenificada de la manera más perversa y sutil.

Creo no estar exagerando cuando vemos que si la minoría consumista donde han triunfado los mencionados lobbies se generalizara, “el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo” (Laudato si, 50. Papa Francisco)

Tengo la sensación de que sobramos todos excepto ellos y los grandes consumidores, de quienes dependen. De ahí el empeño en destruir la familia tradicional por los valores que transmite de racionalidad y humanidad, sustituyéndola por los formatos ’gay’ y ‘mono parentales’. Siento que globalizan la indiferencia para someternos a su antojo, alimentando todos los vicios autodestructivos.

Nos atan de pies y manos, todo es conflictivo y no hay lugar para el bien por falta de serenidad. No nos dejan tiempo para leer que ”Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno” (Centesimus annus, 31. San Juan Pablo II)

Y para ese fin también Dios nos ha dado inteligencia y bondad. Poco se nota: un 20% de la población consume los recursos que pertenecen a todos dejando hambruna y pobreza e hipotecando a las futuras generaciones. Aplican la lógica de la eficiencia entendida como la inmediatez del beneficio. Su inteligencia y su bondad ¿? no les da para más.

Pretenden el dominio, no la equidad, y lo están consiguiendo ayudados por la técnica, pero una técnica sin ética que prima el beneficio y enriquecimiento personal. Nos mantienen atados de pies y manos... “La humanidad del periodo post-industrial quizás sea recordada como una de las mas irresponsables de la historia” (Laudato si, 165. Papa Francisco)

Así las cosas, se hace prácticamente imposible lograr el tan anhelado ‘bien común’: “el conjunto de condiciones de la vida social que hace posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y mas fácil de la propia perfección” (Vat. II, Gaudiun et spes), basado en el respeto a la persona y sus derechos -derechos humanos- y en el bienestar social, aplicando el principio de subsidiariedad.

Y para desatarnos de pies y manos, muchos, a falta de aire, optan por la ‘huida como respuesta’.

¿Huida pacífica hacia un mundo en paz, si es que existe? ¿Huida violenta hacia un mundo violento y fanático?