513 - LA CUARTA DIMENSIÓN

 

¡Qué delicia obedecer cuando se tiene un buen jefe…!

¿Obedecer al dios deseo? No, no deben ser el motor de nuestros actos unos instintos, unas capacidades para la supervivencia de nuestra especie, por muy evolucionadas que estén y mejoradas racionalmente. Todo esto son recursos, herramientas que nos ayudan a llegar a un lugar, a la cuarta dimensión de nuestra existencia, al espíritu Creador de todo, principio y origen de cuanto existe.

En la búsqueda de esa cuarta dimensión, saltan como gacelas inquietas las otras dimensiones, más reales a nuestros sentidos, que pueden oscurecer las realidades inmateriales.

Pero la vida es mucho más hermosa cuando es plena, cuando no le falta nada, cuando está completa se vive con una inusitada intensidad: no espera nada porque lo tiene todo, no vive de expectativas como se vive el enamoramiento que espera todo del ser que se cree amar. Vive del amor, de una esperanza confiada en quien nos ha entregado todo incluso a sí mismo.

El dios deseo nos engaña muy a menudo en este mundo con exceso de información donde casi todo es humo que no deja huella y se olvida. Lo que de verdad interesa, entra en nosotros sin apenas darnos cuenta, dejando huellas, aunque desaparezca en el olvido. Es lo que conforma nuestro ser, lo que aumenta nuestra sabiduría, lo que  desarrolla nuestra personalidad.

Y esto ocurre cuando contamos con un buen jefe…, ve más allá que nosotros, procede de la cuarta dimensión, su poder se extiende sin límites.