509 - ¡TODO EN ORDEN!

 

No me angustian los minutos ni las horas ni los días, ni las cosas que tengo por hacer. No mercantilizo mis relaciones con Dios, no contabilizo éxitos y fracasos ni mucho menos méritos y deméritos. Mis debilidades no me aplastan, sigo los pasos serenos de Jesús sin salir del camino aunque mi imaginación sugiera cómo y cuando quiere otros caminos más atractivos…

¡Todo en orden! No quiero desviarme, más quiero seguir caminando centrado y a tope en este fantástico momento, el único que tengo, un regalo en mi ruta hacia el destino definitivo. Otros momentos han pasado, yo era otra persona..., o no han llegado y si llegan -porque Dios me los concede- seré otra persona diferente y, espero, mejor de la que soy ahora.

Pero este momento está aquí, es el tramo más importante, el más trascendente de mí caminar con Dios hacia Dios para abarcar todo el universo infinito.

Pues soy mutable y no debo quedarme en la satisfacción del presente y efímero bienestar, sería como enjaularme inamovible en mi "yo". Desde la sabiduría presente debo buscar la sabiduría futura y avanzar hacia ella.

“No os dejéis robar la esperanza por el bienestar, por el espíritu de bienestar que, al final, te lleva a ser nada en la vida” (papa Francisco)

Dichoso si puedo decir ¡todo en orden!