504 - POR UNA SOCIEDAD MÁS EQUILIBRADA Y HUMANA

 

A muchos humanos les falta lo necesario para una mínima y digna supervivencia vital. Otros humanos sobreabundan en bienes materiales y psicológicos. Las carencias de muchos desaparecerían con parte de lo que les sobra a estos otros, pero como estos otros no están dispuestos, el problema continúa creciendo dramáticamente.

Crece y crece por ese afán insensible de acaparar más de lo necesario para uno mismo. Dicen que velan también por los suyos, y extienden estos desvelos a toda la humanidad. En realidad solo se preocupan de su estómago y el moreno de su piel y… de alguien más si es sumiso y obediente.

Nuestra racionalidad para lograr un mundo más equilibrado y humano está encorsetada por la irracionalidad del permanente enfrentamiento entre intereses mezquinos fruto de la codicia desmesurada de muchos. Medio mundo amenaza al otro medio con el petróleo; se frotan las manos felices por tener sometida a gran parte de la población de nuestro planeta, aunque un ingente número de humanos se mueran de hambre, aunque sobrevivan a duras penas sus propios súbditos o conciudadanos si eso a ellos les permite vivir en la abundancia.

Desdichados. Jamás he visto un cortejo fúnebre seguido por un camión de mudanzas, ni siquiera el suyo propio. Ahí está el dramático sinsentido de unos pocos, en definitiva, una minoría, pues la inmensa mayoría parece que somos unos muertos de hambre manipulados por ellos sin ningún escrúpulo.

¿Tiene esto sentido? Dios no ha creado a nadie pobre ni a nadie rico, no ha creado castas ni ha predestinado a nadie, nos ha dado los medios y la inteligencia, nos ha donado un corazón de padre y madre como el suyo.

Ciertamente, habrá justicia por todos -ellos y nosotros- y la deseamos ya en este mundo. Se hace inaplazable una sociedad más equilibrada,  más humana.