502 - SOLO SE PUEDE VIVIR UNA VIDA

 

Nuestra imaginación instalada en el subconsciente nos inunda de aventuras y deseos que no nos permiten vivir plenamente la vida real, la nuestra, la única que tenemos y que podemos hacer plena en cada momento, en el silencio de contemplar nuestra conciencia de ser, y existir por y para el ser.

Un solo minuto es suficiente, no son necesarios muchos años para vivir absolutamente entregados a ese instante de plenitud.

Tampoco necesitamos más vidas. Podríamos perderlo, y convertir esta nuestra vida y todas las que pudiéramos tener en una búsqueda tediosa del instante perdido, ese que habiéndolo vivido en multitud de momentos, nunca ha llegado a ser el auténtico.

Estos instantes únicos, existen. No uno ni dos ni tres…, muchos… ¿Dónde están? ¿Cómo los encontramos?

Si en este momento vivo la unidad entre humanos, desiguales que somos, entre personas creadas distintas y diferentes, pues no somos clones perfectamente uniformados sino que tenemos pasiones, sensibilidades física y espiritualmente diferentes, muy diferentes… y siendo así, somos capaces de crear momentos entrañablemente humanos en el entendimiento pleno que Dios nos inspira…

Momentos en los que somos nosotros mismos y existimos en los demás.

Momentos en los que conscientes de que no somos imprescindibles -nadie lo es-, ponemos todo el corazón en lo que nos toca, sin pretender protagonismos, más bien con la mentalidad de formar parte de la gran familia humana, dispuestos a pasar a segundo plano cuando corresponda, o retirarnos a últimos lugares si es lo mejor para todos… Desapareceremos como suave brisa y nadie nos echará en falta pero habremos despejado para muchos un amplio camino hacia lo infinito.

Momentos de esta vida

Única

Irrepetible

En constante renovación

Encaminada a la perfección

 

En ella se perpetúa

Hacia ella vamos

Unidos en el amor que contempla en éxtasis

Nuestras diferencias

 

Apoyándonos en ellas para subir

Muy alto

Para caminar

Muy lejos

Para muchos, el hecho diferencial genera enfrentamientos y los enfrentamientos persiguen eliminar al otro, por distinto, sin más.

Para nosotros las diferencias suponen enriquecimiento humano, diversidad.

La vida nos da tiempo para que sea así y para ello es necesario estar despiertos y que brote esa capacidad de admiración por lo distinto que todos podemos potenciar, sin dejarnos llevar por los instintos primarios del ‘miedo a lo diferente’, que nos vuelve agresivos e imposibilita llegar a ser en plenitud lo que somos, a vivir la única vida que tenemos.

Porque la vida se vive solo una vez, en el mundo real de la existencia humana, eterna, o en el individualismo de los ciegos intereses, humo que se disipa.