450 - NUESTRA FE SE MUERE...

 

 

 

 

 

La fe que hemos recibido de Dios se está muriendo en muchos de nosotros… No la vivimos con intensidad en la oración, hablando con Dios, hablando con los demás, de corazón a corazón, palabras amables, sinceras, espontaneas…, acompañada de nuestras acciones como cristianos coherentes.

 

No hacen falta grandes discursos, solo estar enamorados de Jesús, pues le hemos conocido, hemos tenido esa gran predilección y no debemos despreciarla olvidándonos de él, viviendo una vida llena de mundanidad como si no existiera, como si no viviera entre nosotros, como si todo hubiera sido una ilusión, ficción y no realidad.

 

Se nos había agrandado el mundo enormemente pero se está volviendo a empequeñecer otra vez a nuestro rincón. De nuevo la falta de esperanza nos lleva a mirarnos al ombligo y olvidarnos del sufrimiento de otros, a pensar que no habrá justiciad de Dios para los marginados de este mundo, pues solo buscamos la nuestra, viviendo solo para nuestros intereses y preocupaciones.

 

Si despertamos del letargo en que hemos caído, oiremos de nuevo el clamor de los demás, saldremos de nuestra inútil tranquilidad y nos activaremos con los que sufren, sufriendo con ellos. Están a nuestro lado, es cuestión de volver a salir de nuestro rincón.