449 - YO SOY ASÍ

 

 

 

 

Uno puede andar por la vida dando palos al aire, convencido de estar cumpliendo con la máxima aspiración humana de libertad, y vivir sin dejar ningún surco en la tierra… “Yo soy así”.

 

No se puede ser una sombra de nada, necesitamos tener carne y huesos que robustezcan esa carne. Necesitamos dejar profundas huellas en todo aquello que nos rodea. Esa es nuestra misión. Para eso estamos aquí aunque perdamos para siempre la tan ansiada libertad de dar palos en el aire.

 

De todas formas, para nuestra tranquilidad, nunca dejaremos de dar palor en el aire en momentos de ansiedad irrefrenable, fruto de una esperanza perdida… “Yo soy así” es nuestro refugio, el refugio del derrotado.

 

Pero la ansiedad temporal que nos encadena se vence con la reflexión y el convencimiento de que “yo no soy así”… Ayer era otro y mañana, si llega para mí, seré otro. Todo cambia, todo evoluciona, y el convencimiento también: “Y seré un poco mejor de lo que soy” hasta comenzar a dejar huella, mis huellas.

 

“Yo soy así” tiene otra implicación: Uno está muy a gusto consigo mismo, en sí mismo, ensimismado en la autocomplacencia, como si su ‘ego’ fuera el gran logro de su vida. No está dispuesto a ceder, ni mucho menos a cambiar. ¿Cambiar? ¿Para qué?, me va muy bien así. Y afirma con rotundidad ¡Que cambien los demás!, ellos tienen ese problema, necesitan cambiar, yo no.

 

No solo uno se conforma con ‘ser así’, en este caso, además, uno considera que está en la ‘justa razón’, aunque no se adecue a la verdad, pero eso no le importa, cambia ‘la verdad’ por ‘su verdad’ y asunto resuelto.

 

 

La falta de miras le ha paralizado, no avanza para ninguna parte y eso es mortal. Uno no debe echar raíces en este mundo, se terminan pudriendo sin haberle permitido llegar a ningún sitio. Se le ha olvidado que ese es nuestro destino, avanzar hacia un lugar desconocido pero lleno de esperanzadoras promesas, y no de cualquiera, de quien bien lo conoce porque ha venido de allí para indicarnos el camino.

 

Por eso, si logramos caminar una vez rotas las resistentes raíces, vamos dejando surcos tanto más profundos cuanto más tenaces son. Lágrimas que horadan el suelo como el agua que se arrastra ladera abajo, gritando “yo no soy así, y tú tampoco eres así…, busquemos nuestro auténtico ser, sin descanso, sabemos que está ahí”.

 

El conformismo destruye. Solo construye un corazón inquieto y enamorado.