448 - UN PEQUEÑO GRANO DE ARENA

 

 

 

 

Nosotros hacemos lo posible, después, las cosas salen como Dios quiere. No perseguimos resultados, perseguimos ser fieles a Dios aportando con diligencia nuestro granito de arena que en sus manos pasa a formar parte del gran edificio de este mundo. Dios cuenta con esa diminuta piedra desde toda la eternidad, desde que pensó en cada uno de nosotros.

 

Si faltase ese pequeñito grano de arena, quizá por ahí, por ese poro comience a penetrar agua que al congelarse originaría daños en la edificación.

 

Pero más importancia tiene que en la masa un grano de arena ayuda a los de su alrededor. Unos con otros se hacen fuertes. Si faltase uno de ellos se debilitarían los demás.

 

De todas formas Dios compensa nuestros errores poniendo agua con cemento entre los granos de arena, haciendo la masa mucho más fuerte y sólida para que no se desmorone el edificio ante nuestras debilidades, y de esta manera, nos da más oportunidades de volver a intentarlo con ayuda y perseverancia una y otra vez.