444 - NUESTRAS OBRAS DICEN MUCHO DE NOSOTROS

 

 

 

Nuestras obras dicen mucho de nosotros, en menor medida nuestras palabras. A veces nos pasamos en palabras. Las usamos en exceso queriendo envolver una realidad que no nos gusta y la ocultamos bajo un ropaje de ficción, de engaño. O simplemente la distorsionamos envuelta en verborrea.

 

        

Palabras que fluyen buscando sentido sin encontrarlo

         Pueden ser palabras huecas

         Palabras perturbadoras

         Excesivas…, verborrea incontenible

        

         Adorno que disfraza lo esencial

         Lo envuelve hermosamente

         Oculta la palabra escueta y limpia

         Que lo define con precisión libre de ropaje.

 

 

La verdad, cuando duele, se adereza con arte e imaginación, no con la mentira, la ocultación o el disimulo. Además, nuestras obras la ponen en su sitio, nada queda oculto, ningún engaño perdura sin sacarnos los colores.

 

El estrés que padece nuestra sociedad está originado en parte por el relativismo con que contemplamos nuestra vida, lo llevamos a cuestas cuando participamos en ella. No hacemos transparentes nuestras relaciones humanas, son excesivamente opacas, no conocemos ni damos a conocer las intenciones que esconden, se instala en nosotros la suspicacia, la desconfianza, la inseguridad…, el estrés.

 

Y el mundo, nuestro mundo sigue siendo mezquino. Y seguimos obrando mezquinamente clamando por un mundo más humano y justo, cuando ni nuestras acciones ni nuestro actuar lo permiten.

 

Nuestras obras dicen mucho de nosotros y siempre es buen momento para dar un primer paso… tras un enérgico golpe de timón.