437 - CADA PRIMAVERA

 

 

 

Han pasado muchas primaveras por mi vida y después de cada una he sido deshojado por el otoño, despojado de recuerdos, de afecciones y apegos a fin de comenzar la siguiente primavera con nuevo brío, con mayor veteranía y eficacia mi misión de sembrar para que Dios haga crecer.

 

Lo sembrado germina y brota una maravillosa planta con sus colores y aromas, sus flores y dulces frutos. Pero mi misión no termina con la siembra en el albor de la primavera, no lograría su fin este gran milagro creador si después de sembrar me quedo sentado. Debo regar, recabar, abonar, escardar, limpiar, proteger… Ahí puedo mostrar plenamente el autentico amor que siento por mi Dios, perfeccionando mis cuidados cada primavera.

 

De esta manera Él me ha modelado a mí con la colaboración de personas enamoradas, personas agradecidas. El agradecimiento que procuro mostrar con mi renovado esfuerzo, sembrando para que Él haga crecer y aportando mis cuidados en cada primavera.