433 - LLEGAN LOS TIEMPOS DE DIOS

 

 

 

 

Tantos recuerdos felices en mi memoria, aunque algunos con ese toque final de amargor. Pero se van diluyendo. Mi mente se prepara para la desaparición definitiva de la memoria.

 

Esto ocurre en nuestra vida a la vuelta de la esquina donde todo se torna presente. Ni lo pasado ni lo venidero existe. Todo se ha comprimido en un perdurable e ilimitado presente, la realidad llena hasta el último rincón de nuestra existencia, no deja lugar a ficciones que no existen.

 

Lo vivido es nítido y claro como un espejo, lo infinito está presentes en nosotros. Las irrealidades1 vividas o no vividas, no existen, aunque tengamos conciencia de haberlas vivido, pues están separadas del tú, del nosotros, son hechos que se esfuman, simplemente.

 

El mal ha desaparecido y con él todas sus secuelas. Su espejo se ha roto convertido en polvo que ha dispersado el viento.

 

Y para esto, la ciencia no tiene palabras.

 

Las tiene Dios. Y cuando las pronuncia, la ciencia ya ha desaparecido junto con este mundo. Hemos entrado en la definitiva dimensión: los tiempos de Dios en nosotros, aquellos en que los humanos somos Dios porque estamos viviendo su verdadero humanismo, el que anhelamos y sentimos cuando Dios está en nuestro corazón, porque se ha hecho realidad en la entrega, el servicio y el pleno compartir con nuestros hermanos, con todos.

 

Nuestra capacidad se vuelve ilimitada en conocimiento y unidad de voluntad para amar. Este es nuestro destino eterno

 

 

1  mentiras, engaños, apariencias, fantasías, ficción…