425 - MODERNOS ALQUIMISTAS

 

 

 

 

Es conocida la fábula del alquimista que convertía en oro todo cuanto tocaba. Se murió de sed y de hambre.

 

Hoy muchos se mueren de hambre y sed no porque acaparen oro hasta el extremo como el alquimista, sino porque  otros acaparan números en cuentas bancarias convirtiendo cuanto tocan en agua y comida que ni calma la sed ni alimenta. Son los modernos alquimistas que trocan la vida en dinero, en simples números, desnaturalizando la naturaleza que nos sostiene y alimenta.

 

Convertía en oro hasta el agua que acercaba a su boca para beber. Esto se puede entender en un contexto de ficción, pero es incomprensible quitar o desvirtuar el agua que calma la sed y la comida que alimenta a millones de humano, con la única finalidad de acaparar números. Es inimaginable en ninguno de los contextos posibles.

 

El alquimista, desesperado, buscaba una fórmula para volver a convertir el oro en agua pero se le adelantó la muerte sin conseguirlo; con ello ponía fin a un conflicto que, de extenderse, habría destruido la humanidad entera.

 

Los acaparadores de números en sus cuentas, adelantan la muerte de otros, son alquimistas muy tenaces, no desaparecen fagocitados por sus propias artes, se han extendido como una plaga y no sienten la necesidad de cambiar nada pues son otros los que la sienten: los que padecen sus ambiciones.

 

Pero les ocurrirá lo mismo, morirán a la vida que han trucado por números cuando no hayan dejado ni oxigeno en el aire. Su obstinación e ignorancia va llevando a todos por delante, incluso a ellos mismos; pero al contrario que el alquimista, no mueren sabiéndose culpables del error cometido, intentando cambiar la situación...

 

Situación que sería posible reconvertir si al menos admitieran su culpabilidad y actuaran en consecuencia, dejándose curar de la enfermedad que padecen.