421 - VIENTOS RECIOS

 

 

 

 

Cuando soplan vientos recios y nos sumen en la negatividad, es preciso mantener la cabeza bien anclada sobre los hombros y bien asentados los pies en cada paso que damos, con mucha fe...

 

Echad las redes a la derecha”. Eso hemos hecho toda la noche y aquí ni hay fondo para pescar, ni peces -pensaría Pedro dejándose llevar por la lógica humana-. Pero... unas ascuas encendidas esperaban un pez para el desayuno... y asaron varios de los muchos que pescaron.

 

“Dios no desea una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu” (Papa Francisco)

 

El humano habita entre conflictos, guerras, odios y desamores… empeñados en construir nuestra estancia permanente en un mundo infeccionado de un virulento mal: una mente maligna obstinada en expulsar de nosotros el Espíritu del Dios que construye para la Eternidad.

 

Con nuestra fidelidad, los huracanes no podrán arrancarnos la fe, ni las corrupciones podrán extirparla. Jesús sana lo enfermo y nos ha tendido la mano para hacer que este mundo recobre su Espíritu.

 

 

Los recios vientos se calmarán, los huracanes se disiparán.

 

¿Qué quedará de nuestros conflictos?

 

Ninguna secuela, habrán desaparecido para siempre.