420 - CUANDO EL PRESENTE SE ILUMINA

 

 

 

 

Si una persona se abre al don, a recibir algo que le viene de fuera, y ese don proviene de Dios, una luz se hace presente en él.

 

La realidad se transforma, cambia radicalmente pues algo que trasciende de uno mismo, de nuestro mundo propio y personal, incide en el presente adentrándose en un futuro desconocido, esperado. Misterios que descorren ligeramente el velo que los oculta y se nos presentan más asequibles, anticipando unos rayos de luz de ese futuro esperanzador que todos anhelamos.

 

La luz divina que se refleja en él, ilumina también a los que están a su lado, les adentra en el don que uno puede llegar a ser para otro, les abre a la donación mutua.

 

Y esto ocurre porque nuestro presente se ha iluminado como fruto de la adhesión de todo nuestro ser, de nuestra inteligencia y voluntad plena a “la manifestación que Dios hace de sí mismo” -Benedicto XVI-… Manifestación perceptible a corazones sensibles, como suave brisa que todo lo llena, como un lucero que desde la lejanía va iluminando la oscuridad de la noche… y se acerca… y nos descubre una inmensa realidad.