412 - RECUPEREMOS AL SER HUMANO

 

 

 

 

A muchos les estorbas Dios en sus planes de crearse un mundo a su medida, sin importarles para nada los demás. ¡Que cada cual se las arregle como pueda!, dicen. Quieren vivir como si no existiera, como si el mañana estuviera muy lejano, quizás nunca llegará, piensan, centrados en sí mismos, en su presente. Se quieren desvincular de Dios, de la verdad existencial, de la única razón y origen de nuestro ser.

 

Solo el amor lleva implícita la eternidad, pero como no conocen el amor no anhelan la eternidad. Creen que el goce da la felicidad y por eso le llaman amor, aunque… efímero, aunque no satisfaga del todo, solo momentáneamente ¡mientras dure el amor!… dicen.

 

Pobres de nosotros que pisoteamos el anhelo de eternidad buscando lo inmediato. La mente no quiere ir más allá convencida de que nuestra libertad no permite ataduras.

 

Así vivimos, como las cigarras, cantando y sin cosechar nada, despreciando nuestra capacidad de trascender de lo tangible, perdiendo lo que verdaderamente importa en esta vida. Aunque esa pérdida no es para siempre. Nos volveremos a topar con ello y en algún momento quizás llegaremos a ser inteligentes.

 

Si, seremos inteligentes cuando logremos liberarnos de nuestros instintos inferiores o, al menos que no sigan siendo nuestros dueños, que no sigan marcando las pautas. Cuando seamos capaces de lograr este dominio apoyándonos en nuestras capacidades superiores, las únicas que nos permiten renacer.

 

Seamos inteligentes, de la inteligencia buena, no de la errada y desvirtuada por el falso amor que ha degradado al verdadero a unos niveles sonrojantes.

 

Recuperemos nuestra inteligencia bloqueada, arrastrada a errores clamorosos de los que no se librará hasta no encontrar la verdadera dignidad humana, el verdadero amor que ha hecho surgir este mundo, la verdadera promesa de verdad y eternidad.

 

Recuperemos al ser humano.