407 - PRETENDEMOS QUIMERAS

 

 

 

 

Pretender plantar el árbol boca abajo, que las ramas echen raíz y broten hojas bajo tierra, no deja de ser una quimera, un infantilismo.  Pretender que los coches naveguen por el mar o los barcos se desplacen por las autopistas, es poco práctico, como buscar ardillas en un estanque o peces en el aire. De todas maneras, todo es posible en estos tiempos que corren.

 

Posible, pero no coherente, pues provocaría el mismo estupor que contemplar a un elefante componiendo relojes. Todo tiene que tener un sentido, sino, ¿para qué sirve?, ¿como pasatiempo?

 

El tiempo es un bien valioso y escaso que se escapa sin poder evitarlo, pues, forma parte de nuestra vida material y caduca que desaparece, pero no forma parte de nuestro espíritu que nunca desaparecerá. Queremos que todo sea posible, nuestra ambición nos lo reclama, pero ¿por qué?, ¿por puro pasatiempo?, ¿tan aburridos estamos?

 

El mundo camina hacia un estado definitivamente desprendido de lacras, de placebos, de añadidos innecesarios, pues la verdad es pura y no necesita nada para manifestarse en cada uno de nosotros. No somos por capricho aleatorio, somos por una voluntad única, perfecta en sí misma, simple y que no necesita de nada más para ser y existir eterna.

 

¿Por qué estas divagaciones en nuestro mezquino amanecer de este mundo hacia la luz plena del definitivo? Nos hemos bañado en barro y salimos impregnados de él… ¡no podemos despegar!... cuando aparezca el sol ese barro se secará y nos hundiremos para siempre…

 

¡Agua!, ¡agua limpia!...

 

Habremos conseguido despegar liberados…, y aun nos queda algo de tiempo ¡que se acaba! dejando paso al sol esplendoroso del eterno presente…, libres para vivirlo.