405 - MUCHOS DICEN SER ATEOS

 

 

 

Muchos dicen ser ateos, no creer en un Ser del que todo procede, cuya voluntad marca el destino eterno del humano. Sorprendentemente se han visto inmersos en esta vida y…  no piensan en más sorpresas, se aferran a lo que hay.

 

Muchos dicen no creer en Dios, pero cuando el Espíritu les habla, responden, a su manera, una manera humana, libremente expresada, en la que Dios se complace.

 

Muchos vuelcan su bondad natural en los suyos, en su esposa o esposo, en sus hijos, en todo aquel que necesita de sus desvelos. Sin pretenderlo, están anticipando esa otra misteriosa vida futura. Dios se siente complacido.

 

Una ley impresa en la naturaleza y el flujo del Espíritu invisible transforma a muchos en sembradores de paz, bondad, comprensión, sin conflictos, sin odios ni falsedades, sin egoísmos, mas al contrario, dándose y siendo todo para todos, el último entre todos, siempre con los brazos abiertos y amando como los demás quieren ser amados. Dios se siente complacido. No cabe duda alguna.

 

Conozco personas que secundan los designios de Dios con más empeńo que quienes dicen amarle fervorosamente pero dejan mucho que desear con los suyos, pues, ‘obras son amores, no bastan las buenas razones’.

 

Muchos creen no ver a Dios y lo están viendo, creen no necesitar de Él y se están llenando de su Espíritu, no esperar nada de Él pero lo tienen todo; creen en el ser humano y los humanos “dioses son”, se vuelcan en los más débiles y Jesús se hizo el más débil de todos. No soportan la injusticia, la desigualdad, la opresión… haciéndose reflejo del espejo divino. Dios se siente complacido en ellos.

 

Se van de este mundo dejando un agradable perfume que permanece en el tiempo. Entonces se encuentran con quien siempre han amado sin saberlo…, se les mostraba en las sonrisas de agradecimiento de los más necesitados, en la acogida de los humildes, en los corazones de los incomprendidos, maltratados, despreciados…, en el corazón de los justos.

 

Ven como nunca se habían imaginado ver y reciben “el ciento por uno y la vida eterna”  por su paciente correspondencia a la bondad de Dios en un mundo oscuro, embaucador e injusto.