398 - EL PASO SIGUIENTE

 

 

 

 

Paso a paso, sigo caminando, aunque todo esté oscuro y… me entre pavor de no saber por dónde camino, pero algo en mi interior me urge a seguir. ¡Ya llegará algo de luz!, pienso, me he acostumbrado a caminar tanteando en cada paso el suelo que piso.

 

Sé que mis capacidades son inmensas y podría caminar con más seguridad, pero por desgracia solo aprovecho una mínima parte de ellas. Es noche cerrada, he perdido la perspectiva humana que me lleva más allá de lo material, parece que me he quedado en la perspectiva de animal inteligente y… me rebelo contra ello, ¡no quiero!... sé que Él está ahí…

 

Aunque no vea nada, Dios respeta mi libertad de ir ¡por aquí!, ¡por allí!..., Él me acompaña, y no sé como lo hace pero sigo dando pasos sin salirme del camino...; quiere que avance hacia la luz, quiere que conozca el amor… para vivir eternamente en Él, en lo más íntimo del corazón del amado…, y quedarme allí para siempre.

 

¿Podemos poner límite a este anhelo impreso en cada uno de nosotros por el Genio Creador? Esta realidad es mucho más potente que las realidades materiales visibles a nuestros ojos, palpables con nuestras manos, comprensibles por nuestra mente, que... están al nivel de la lógica natural. Si, de acuerdo, pero… pedimos pruebas materiales de las verdades supremas… y eso no puede ser.

 

Queremos ver esa luz sin salir de la oscuridad y no lo conseguimos… porque la luz viene para disolver las tinieblas, son como el agua y el aceite... Peleamos, luchamos ignorando que nuestro destino está en la fuerza del amor… Solo el amor nos hará conscientes de una promesa: llegará la luz y nunca jamás se volverá a apagar, desapareciendo las tinieblas para siempre.

 

Pero… obsesos en nuestra realidad material, quedaríamos aniquilados, petrificados contemplando un caminito estrecho y serpenteante según nuestro capricho, donde solo cabe un pie delante de otro, y nada más: abismo sin fondo a nuestra izquierda y lo mismo a nuestra derecha… Si no caemos para un lado, caemos para el otro pasando de inmediato a la nada... Todo está oscuro y no nos damos cuenta…

 

Él es capaz de torcer el camino para que nuestro siguiente paso encuentre apoyo… y lo hace porque puede… y quiere.

 

Al final, desaparecido el camino, tendremos la dicha de contemplar el nuevo amanecer, habremos dejado atrás una senda, nuestra senda, inverosímil en medio del absoluto vacio… Por eso Dios no se nos muestra con más claridad mientras caminamos. Le basta nuestra fe.

 

¿Cuándo ocurrirá esto?

 

Le miramos y… no se resiste, nos muestra su faz, su verdadera faz en medio de las tinieblas. Con su suave resplandor descubrimos las siluetas de nuestros hermanos, la mayoría paralizados en medio de una difícil senda, desorientados, a tientas sin saber dar un paso… y…

 

Nadie nos puede dejar indiferentes... Descubren con nosotros la suave luz que desprende Jesús, su faz humana, sus desvelos por iluminar nuestro camino perdido en la lejanía del espacio y el tiempo.

 

Le basta con nuestra fe, nuestra mirada y nuestro querer.