396 - EL SER HUMANO HA NACIDO PEQUEÑO Y MORIRÁ PEQUEÑO

 

 

 

Aunque seamos 'poca cosa' alguien ha tenido la voluntad de darnos el ser, un ser muy limitado pero con potencial tremendo para crecer y crecer en función del alimento que estemos dispuestos a tomar. Nacemos para crecer sin límite hasta lo ‘inimaginable’…, como el brotar de una semilla que se convierte en árbol.

 

Puede ocurrir que nos encontremos satisfechos así, enanitos, diminutos… Correríamos el riesgo de la semilla que se niega a crecer: en vez de convertirse en árbol frondoso y añejo terminará triturada en el buche de un bípedo plumífero, o en la muela de un molino, o en simple putrefacción.

 

Quizás no nos conformamos con nacer y desaparecer siendo ‘poca cosa’ en una vida ‘breve’ como un suspiro… Y… nos lanzamos a descubrir la profundidad, anchura y altura de un mundo que ignoramos, todo misterio, del que solo percibimos una pequeña mota de polvo…, lo que somos cada uno de nosotros. Quizás lleguemos a dar el ‘gran paso’ cuando ¡sorpresa! hay más motas de polvo. ¡Hemos descubierto a los demás!, un enorme avance que nos saca de nuestro aislamiento.

 

Llegado a este punto el avance puede ser mucho mayor, infinitamente mayor, descubriremos a nuestro Benefactor, y en el crecimiento hacia Dios, descubriremos nuestra pequeñez.

 

… Seguimos en este mundo siendo ‘pequeños’… ante tanta inmensidad…, tal y como hemos nacido…

 

Pero si siendo ‘enanitos’ nos creemos ‘grandes y poderosos’ llegando a rechazar el crecimiento, pensando ¡para qué!, ¡ya lo poseemos!..., rechazando lo débil y a los débiles, descartando a los ancianos, apartando a los discapacitados, prescindiendo de las propias fragilidades o, simplemente transformándolas en ‘naturaleza bravía’ que lucimos como trofeos. En ese caso, nuestro drama sería total.

  

No sabemos que las fragilidades forman parte íntima en nosotros, y es de gente ruin vivir con el desgarro que produce arrancarlas de uno mismo sin haber intentado superarlas.

 

¿Qué necesita una semilla para ser árbol? Que alguna voluntad menos débil la coloque en el terreno adecuado, la proteja sumergiéndola en un mantillo nutritivo y le aporte la humedad necesaria. A partir de ese instante, aunque físicamente no haya crecido, su fortaleza si, y mucho. Puede ahondar hacia las profundidades buscando la energía que necesita para crecer hasta lo alto, hacia el sol que da vida.

 

Amar como uno es, amar los defectos y fragilidades, propios y ajenos, impide los ambientes de estrés, tensión y ansiedad que se contagian al momento, sobre todo en aquellos que los padecen y luchan con medicaciones y esfuerzo psicológico por mantenerlos a raya; impide el rechazo de lo imperfecto…, dejamos de ser pequeños agrandando nuestra alma… No viviremos ni moriremos empequeñecidos porque hemos descubierto el sentido de vivir, una inmensidad increíble en la que una gota de agua se transforma en océano... sobrecogedor.