389- NADIE ES DEL TODO BUENO O DEL TODO MALO

 

 

 

 

Todos tenemos cosas buenas, cosas menos buenas y cosas malas. Si pusiéramos cada una en un platillo de una balanza, en la inmensa mayoría -estoy seguro- pesarían más las buenas. La bondad está en nuestro origen, aunque a la humanidad le quede lejos, el mal vino después.

 

Lo bueno pasa más desapercibido, y por ello, muchos juzgamos  a una persona por un momento de ira que nos ha causado rechazo, ignorando otras cualidades mas escondidas que, quizás no hayamos tenido oportunidad de verlas. Si de una persona solo escuchamos maldades, pensamos que es el mismísimo Demonio. Si de otra persona solo escuchamos sus bondades, pensamos que es un Ángel. Ni lo uno ni lo otro, en este mundo somos humanos, no ángeles ni demonios.

Muchas veces juzgamos sin tener toda la información necesaria para ello, entre la que se encuentran las circunstancias causantes de que una determinada persona haya actuado así y no de otra manera. A unos le colgamos un ‘sambenito’ para toda la vida, inmerecidamente. Con otros adoptamos actitudes también ‘para toda la vida’ basadas en hechos falsos o engañosos. Otras ensalzamos en exceso las bondades de alguien, silenciando un origen turbio…

Pero si nuestra actitud de sacar a relucir las buenas cualidades de los demás está basada en el convencimiento de que todos tenemos dentro la persona que queremos ser, mejor de lo que uno cree ser, le estamos dando un balón de oxigeno para lograrlo.