383- LAS COSAS CAEN HACIA ABAJO

 

 

 

Todos sabemos que las cosas caen hacia abajo. Un hábil abogado podría plantear ¿y si por alguna circunstancia cayeran hacia un lado, que ocurriría? Sembraría la confusión y relativizaría la ley de la atracción gravitatoria, que, nos guste o no nos guste, es una decisión que Dios ha tomado en determinado momento de la evolución creativa para equilibrar el cosmos.

 

Ateniéndonos a procesos físicos  y matemáticos, los humanos podemos deducir con acierto complejas cuestiones técnicas que nos maravillan. De igual manera, podemos deducir la acción de Dios en nuestro mundo y en nosotros, utilizando invariables. Así, aunque nuestra mente no llegue a comprender como actúa Dios, ni nuestros sentidos lleguen a percibir su presencia, sabemos que está.

 

Y si fríos como témpanos, secos como las arenas del desierto e  insensibles como la roca, continuamos ‘a tientas’ por caminos que nuestro corazón ve con una intuitiva percepción de los misterios de este mundo, Dios nos concederá la paz de la certeza. Nuestra poca o mucha fe desaparecerá sustituida por la ciencia del Espíritu de Jesús...

 

Renacerá en nosotros lo eterno, unión de todo lo creado por amor libre deseado y querido, causa original de nuestra existencia y destino invariable por voluntad creacional, como las leyes físicas.