370- ¡SE HA CAIDO UNA MANZANA!

 

 

 

Un/una adolescente llega a pensar que ser hijo/hija es el título más importante, más aun que ser padre/madre. No quieren entender que son como una manzana, un fruto de sus progenitores, que cuando madura se desprende de ellos, se cae del manzano en busca de un lugar donde echar raíces.

 

Llevan consigo un enorme potencial energético en lo físico y espiritual que les permite su independencia, capacitados para poder completar el ciclo de vida que les corresponde... ¡Todo un reto!

 

Si este ciclo no se repite, la cadena se para y llega el fin.

 

El manzano se queda, la manzana se va para algún día convertirse en manzano; y por mucho tiempo que se quede colgada la manzana del manzano, solo conseguiría ser una manzana siempre verde, que no quiere madurar. Pero al final se pudre porque no es manzano, es manzana, un fruto que no ha echado raíces.

 

La vida depende de instantes y uno de los más importantes es este:

 

‘Dejarse caer hacia ella sin saber cómo nos recibirá’.

 

Es la única manera de llegar a lo que anhelamos, porque está impreso en nuestro código vital.

 

Alargar la adolescencia indefinidamente puede engañar a unos padres incautos, pero solo es una forma de vida parásita, una renuncia a la propia vida, la que uno decide recorrer abriendo surcos, sembrando nuestra semilla, dando fruto, ayudando a madurar nuestro fruto, completando el ciclo…, nuestro ciclo.