362- LA 'GRAN ESPERANZA'

 

 

“En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
- Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre... Y siguió: - Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.”
(Marcos 7,14-23)

 

A Santa Josefina Bakhita todo le vino de fuera, vendida como esclava desde muy niña, con múltiples ‘amos’:

 

“...hasta aquel momento sólo había conocido dueños que la despreciaban y maltrataban o, en el mejor de los casos, la consideraban una esclava útil.

Ahora, por el contrario, oía decir que había un ‘Patrón’ por encima de todos los dueños, el Señor de todos los señores, y que este Señor es bueno, la bondad en persona. Se enteró de que este Señor también la conocía, que la había creado también a ella; más aún, que la quería. También ella era amada, y precisamente por el ‘Patrón’ supremo, ante el cual todos los demás no son más que míseros siervos.

Ella era conocida y amada, y era esperada. Incluso más: este Dueño había afrontado personalmente el destino de ser maltratado y ahora la esperaba ‘a la derecha de Dios Padre’.

En este momento tuvo ‘esperanza’; no sólo la pequeña esperanza de encontrar dueños menos crueles, sino la gran esperanza:

Yo soy definitivamente amada,

suceda lo que suceda;

este gran Amor me espera.

Por eso mi vida es hermosa.”

 

(Benedicto XVI en Spe Salvi)

 

“Por eso mi vida es hermosa.” Porque de su corazón solo han salido ‘cosas hermosas’ aunque hayan hecho barbaridades con ella.

 

Jesús liberó nuestra alma de la esclavitud, del sometimiento..., nada ni nadie nos puede impedir volar libremente hacia su Amor... Nada ni nadie puede manchar nuestra alma aunque nos sumerjan en el barro más fétido, impuro e inhumano. Jesús nos ha liberado y esa es nuestra ‘gran esperanza’.

 

El mundo no tiene la ‘última palabra’ sobre nuestras vidas. Nosotros sí.