354- UN DIOS ENGAÑOSO

 

 

Quien busca a Dios siempre lo encuentra cuando se deja encontrar por Él, porque en realidad es Dios quien nos busca, es Él quien nos encuentra si le abrimos nuestro corazón, y nos posee, como se poseen los amantes.

 

Si decimos que hemos encontrado a Dios, puede que solo hayamos encontrado su palabra, y la hayamos asumido literalmente sin llegar al fondo, sin captar su espíritu. Puede que solo tengamos un reflejo de su obra creadora, de su arte, pero sin tenerle a Él, pues no nos hemos dejado encontrar y poseer.

 

Y..., puede que convencidos de tener a Dios y de estar en la Verdad, nos volvamos intolerantes, y nos proclamemos jueces de lo divino y de lo humano, cuando en realidad solo estamos en nuestra verdad.

 

En ese caso puede que nuestro dios sea, a lo sumo la ciencia humana, o que sea la letra impresa, sin alma. O..., lo que es peor, que muestro dios sea nuestros instintos, no siempre buenos.