348- LA ESCUELA DEL AMOR

 

 

Vivir en el amor reciproco es el autentico fin de la humanidad. Habitarán la justicia y la fraternidad entre hermanos, engendrados a la vida por el mejor Padre, el mejor Educador, el más Sabio entre los sabios, el más Fiel.

 

En las escuelas de aprendizaje del amor, vamos cargando nuestro interior con la sensibilidad de Dios, llenándolo de paz, pues sabemos que ninguna relación humana nos dará paz si no la hemos creado en nosotros, ni nos brindará la felicidad que no hayamos construido nosotros...

 

Por eso, solo somos felices con otra persona cuando lo somos también en su ausencia. Desde la aparente ausencia el deseo se transforma en tierna vivencia de amor sincero,

 

... en un convivir libre de apegos, libre de deseos, libre para amarnos..., y aunque mis sentidos estén ausentes, sé que estás aquí, pues en mí está volcado todo tu ser.

 

Una gran escuela de amor es El matrimonio, y sus frutos trascienden hacia los hijos y hacia los demás. La obra creadora de los esposos comienza por uno mismo, por cada uno, dando al otro de lo que abunda en su interior, sin esperar nada, sin desear nada...

 

Necesito valorarme para valorar, quererme para querer, respetarme para respetar, aceptarme para aceptar... No puedo ayudarte si no te doy de lo mío. Y si estoy vacío no podré darte nada.

 

El amor no es dependiente ni nos hace dependientes. Es compartir libremente lo que somos... Por eso Dios nos creó libres, para darnos el poder de esculpir nuestro ser y donarlo en el amor, creando así la obra de arte más perfecta para vivirla compartida... con Él, en todos nuestros hermanos.

 

Esto y otras muchas cosas se aprenden en la escuela del amor.