345- HUMILLACIÓN

 

 

La fe es un don de Dios que podemos aceptar o no aceptar.

 

La aceptación nos humilla ante Dios cuando le contemplamos, conscientes de que nuestro yo deja de existir, pues nos encontramos con su excelsa realidad frente a la de nuestro ser como criaturas.

 

La no aceptación nos humilla ante las criaturas, somos conscientes de nuestra soledad ante los demás, y cuando el orgullo nos hace rebeldes a la merma de nuestras facultades, ¡tener que depender de otros...!, nos impide desprendernos del yo, aunque este yo valga para bien poco..., para nada. Nos hacemos obstinados, imposibles, no aceptamos lo que no vemos con nuestros engañosos ojos de la carne.

 

Con la visión de la fe, cuando nos damos cuenta que apenas podamos practicar el amor fraternal, damos esa oportunidad a otros, en nosotros, con buena cara, con el corazón abierto..., eso nos redime...

 

Nunca es tarde.