340- EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA

 

 

No es posible avanzar en la vida interior de unión con el Creador mientras no estemos convencidos que el momento cumbre del día es ese en el que Jesús se hace presente, una vez mas, entre nosotros. Cuando desciende sobre el ara del altar, al ser invocado por el sacerdote revestido de la propia persona de Jesús. Y desciende ‘física y espiritualmente’ en forma de pan y vino, para que le comamos, porque quiere morar ‘físicamente’ en nosotros y ‘espiritualmente’ en nuestra alma.

 

Es el gran misterio del amor de Dios a sus criaturas.

 

El resto del día gira alrededor de ese instante ‘único’ en el que Dios toma posesión de nosotros porque libremente le aceptamos, le buscamos, le abrazamos y le comemos. Toma posesión de nuestra voluntad, y durante el día somos Él mismo. Nuestros actos son ‘actos suyos’, nuestro trabajo es de Dios mismo, nuestros anhelos, ilusiones, sufrimientos y alegrías..., los abraza como suyos porque son actos creadores que Él mismo realiza. Para eso necesita ‘solamente’ nuestro amor y nuestra docilidad.

 

Por eso “somos dioses” como dice san Pablo, aunque el mundo actual quiera eliminar toda unión con Dios porque se considera ‘autosuficiente’ con la sabiduría que emana de nuestra limitada inteligencia.