331- TÉCNICOS EN UN MUNDO RELATIVISTA

 

 

En este mundo relativista, los técnicos hemos caído en desgracia, por no decir en la ignominia más perversa. Es de canallas sin escrúpulos decir que dos mas dos suman cuatro y solo cuatro, pero es de auténticos pervertidos decir que la estructura de un edificio está al límite del colapso ¡Que barbaridad!, ¡Que palabra mas obscena y falsa! Si algo se cae o se rompe, los culpables a la cárcel; pero si no ocurre nada de esto ¡somos alarmistas!, porque en realidad quienes deciden no son capaces de ver nada mientras no ocurra ante sus narices, y entonces, se rasgan las vestiduras y piden culpables a gritos.

 

Los políticos, que de todo entienden mucho, nos llaman fundamentalistas e intransigentes; para los abogados somos un estorbo, todo lo enredamos y no solucionamos nada, ¡que mas dará cuatro y medio que cinco que tres...!, porque cuando les interesa que de siete, da siete, y punto y final.

 

Yo me pregunto ¿a quien interesa que de siete y no otra cosa?... puestos a cambiar las cosas, en vez de siete podría dar ¡una pera!... bien madurita. Y, ¿a donde conduce la necesidad de transigir en los políticos, que de números saben tanto, donde los números cantan? Quizás prefieran que los números no sean tan aficionados al ‘cante’.

 

Solo he hablado de políticos y abogados, pero hay muchos mas aficionados a saetear a los técnicos cuando les contradicen...: empresarios aficionados, intermediarios que ni están aquí ni allí, cantamañanas que te venden la solución ‘técnica’ a cualquier problema, que desaparecen cuando la tormenta se acerca. Listos ‘todolosaben’ entrometidos en asuntos que no les concierne...

 

La técnica es un producto de las matemáticas, la geometría, la ciencia, el arte y el sentido común, y por ello merece un respeto. No es método válido para los relativistas, la desprecian, la consideran inútil pérdida de tiempo. Pero vuelan en aviones y se desplazan en trenes y coches, exigen en sus casas las máximas condiciones de confort, ven televisión y utilizan los medios de comunicación mas sofisticados. ¡Quien les entiende!