328- ENCONTRAMOS A DIOS ENTRE NOSOTROS

 

 

Muchos piensan que a Dios no le interesamos, que es ajeno a nosotros, que se ha cansado de nosotros y nos ha abandonado a nuestra suerte, que mantiene el mundo en funcionamiento pero nada mas...

 

No es cierto, es grande el respeto que tiene a nuestra libertad, al libre albedrío, a que quererle sea una libre elección nuestra. Pero Él nos quiere siempre, con independencia de si le correspondemos o no, sabe el final de cada camino que elegimos en la vida, y no puede por menos que ponernos avisos para que tomemos conciencia de cada situación.

 

Le duelen en el alma nuestros extravíos, porque nos quiere. Es paciente y espera hasta el final que recapacitemos en algún momento. Estos continuos avisos se ven, se escuchan, se sienten a poco receptivos que estemos. A veces son golpes a nuestra sensibilidad que nos hacen reflexionar, otras son momentos en que nuestro corazón vibra con la bondad, el bien encarnado en seres débiles para este mundo, pero fuertes para Dios, que nos enternecen.

 

Otras veces sentimos rechazo a lo que no es autentico y nos mueve a la reflexión ¿que mundo enseñamos a nuestros hijos de los muchos que existen? ¿No les educaremos en la ignorancia de la verdad?

 

Hay momentos de una especial paz interior, son momentos que Dios nos habla al corazón..., escuchamos, todo se expande, cambian los colores de las cosas, se diluyen las preocupaciones, un halo de felicidad lo cubre todo, caemos en un dulce sueño, no hay motivo aparente pero Dios nos premia con una de sus caricias, como una madre al hijo de su regazo, tierno e indefenso.