327- REFLEXIÓN SOBRE LA MUERTE Y EL PERDÓN

 

 

Jesús no busca nuestro ‘momento malo’, nuestra ‘metedura de pata’, no es un cazador ni un pescador que aprovecha el descuido de su presa para acusarnos de incrédulos y desleales, como hacemos los humanos unos con otros.

 

No...

 

Escruta en nuestro corazón y busca signos de bondad en él, escudriña hasta el último rincón, no deja nuestra suerte en manos de circunstancias que en ningún momento son ‘nuestra última palabra’, ni siquiera ‘la más importante’. La vida es rica en colores, en sombras y luces con toda la inmensa gama de grises. En esa amalgama está definido nuestro ser, nuestro sentir, nuestro querer, nuestro verdadero amor.

 

Es un grandísimo tesoro que poseemos en lo mas profundo de nosotros y Dios bien lo conoce. Jesús será nuestro abogado defensor frente a... nosotros mismos, que contemplando toda nuestra vida junto a la inmensidad de Dios nos derrumbaremos sin ver nada digno en uno mismo. Sentimientos nobles, puros, sin doblez, sin segundas intenciones a veces perversas que los convierten en hipocresía. Actos humanos limpios, leales con los nuestros, simples como simple es la verdad, transparentes como la faz de una mirada limpia.

 

Somos ante Dios como un espejo donde se refleja lo bueno que flota, porque lo malo se fue al fondo, ha desaparecido olvidado por remordimientos abrasadores, borrado por Dios de la memoria del tiempo, porque no existió como no existió en la faz de Dios que se refleja en nuestro espejo... pues... somos imagen suya y lo seremos por una eternidad.

 

 

* KIKE ha muerto, nos espera en su nueva morada, enfriando el txakoli.