317- TODO ES RELATIVO

 

 

Si todo es relativo, pobre de mí y pobre de todo. Podría pensar que un árbol alto es bajo y seria bajo, que lo blanco es rojo y seria rojo, que una buena acción es mala y seria mala. No existiría ni la verdad ni la justicia, ni el bien ni el amor..., solo existiría el capricho de nuestra voluble imaginación.

 

Si me constituyo en la única medida de mi mismo y de lo que me rodea, puedo vivir creyéndome guapo, simpático e inteligente, siendo todo lo contrario. Puedo pasarme la vida creyendo que luce el sol cuando todo está oscuro, viviendo en un mundo de fantasías. Si eso me satisface, conforme, pero... no es serio.

 

Si vivo sumergido en una burbuja ignoraré el mar inmenso que me rodea, puede explotar la burbuja y me ahogaré en él por no haber aprendido a nadar. No podemos ignorar la realidad aislándonos de ella - uno acompañado de si mismo son multitud y no necesitan mas compañía -, perderemos la vida por despreciarla.

 

Solo Dios da lo que no podemos alcanzar porque es superior a nuestras fuerzas, pero si sumergidos en el relativismo ni siquiera lo intentamos, no estaremos preparados, la misma realidad nos aplastará. El hoy, el ahora, ya será tarde.

 

Querer simplificar la vida con el ‘que más da’ es como querer pintar un cuadro teniendo solo un pincel, sin ideas, sin pintura, sin lienzo... La vida existe tal y como es, con independencia de uno mismo, y si caminamos por ella cerrando los ojos o mirando con desprecio lo que vemos y sentimos, no llegaremos a ningún sitio.

 

Si todo es relativo y no existe lo absoluto, la vida no pasa de ser un mal sueño, sin esperanza en despertar a un mundo mejor, en luchar por él con la ilusión puesta en las promesas del Dios-Hombre que nos ha visitado...

 

Desearíamos que desaparezca la tierra bajo nuestros pies, quedar flotando en el espacio infinito..., olvidados de todos y de todo...; desearíamos desaparecer nosotros también..., para siempre..., un mal sueño habría pasado.

 

Pero si este mal sueño despertara a un mundo real anhelado en nuestro subconsciente y en nuestro corazón, entonces... desaparecería la pesadilla relativista..., veríamos como en visión, pero muy real, el Amor Creador de nuestro destino terrenal..., una nueva tierra purificada de todo mal, eterna.