312- OBSTINADOS CABEZOTAS (3)

 

 

Dentro de los denominados ‘tercos’ se encuentran los que proclaman a los cuatro vientos que no existe otra moral que la determinada por la ‘opinión pública’. A paso seguido sustituyen la palabra ‘moral’ por ‘verdad’, y... ¡que voy a decir!, lo dice Antonio Machado: “la verdad es lo que es, con independencia de que se piense lo contrario.” Defienden lo relativo y no reconocen lo absoluto, legalizan el crimen cuando la mayoría vota a su favor, por supuesto, una mayoría manipulada por el poder de quien quiere sacar adelante sus caprichos redefiniendo el derecho.

 

Son tercos porque por ese camino destruirán la democracia a no mucho tardar, la deslegitiman, y aquí está inmersa la clase política a pequeña y gran escala.

 

En ese mundo relativista, los técnicos y científicos honrados caen en desgracia, por no decir en la ignominia más perversa... Es de canallas sin escrúpulos decir que dos mas dos suman cuatro y solo cuatro, pero es de auténticos pervertidos decir que la vida comienza en el momento que los gametos se unen y comienza la edad embrionaria, ¡Que barbaridad!, dicen, prefieren que se vote en mayoría, ya se encargarán de que salga lo que mas les convenga, lo ‘políticamente correcto’...

 

Los políticos, que de todo entienden mucho, les llaman fundamentalistas e intransigentes, son un estorbo, todo lo enredan y no solucionan nada, continúan diciendo, ¡que mas dará cuatro y medio que cinco que tres...!, porque cuando les interesa que salga siete, da siete, y punto y final.

 

¿Que es lo que un científico o un técnico tiene que solucionar a un político?, ¿por que interesa que de siete y no otra cosa?... puestos a cambiar, en vez de siete podría dar ¡una pera!... bien madurita. Y, ¿a donde conduce la necesidad de transigir cuando los números cantan por si solos? Quizás prefieren que los números no sean tan aficionados al ‘cante’.