305- ¿LA RELIGIÓN ES UN ASUNTO PRIVADO?

 

 

La religión es un asunto privado -insisten machaconamente los que quieren alejar a Dios de sus realidades-, a lo sumo en el interior de los templos, es decir, lugares que nunca frecuentamos, alejados de nuestras vidas...

 

No pueden disimular su realidad: el miedo. Miedo a que Dios se aproxime demasiado al hombre..., es peligroso... Que Dios se quede en su sitio –siguen diciendo-, mejor en el cielo, allí está mas lejos, que se dedique a sus cosas, si es que ha creado este mundo con nosotros incluidos, estará muy cansado, a su edad tiene el derecho y la obligación de descansar.

 

El miedo arrastra hacia el cinismo porque en el fondo admiten su existencia y nuestra trascendencia, pero no saben leer los ‘signos de los tiempos’, porque continúan diciendo: que no se mezcle en nuestros asuntos de aquí abajo, son menudencias para él, que se olvide de nosotros..., eso de decir que el mal que yo hago a otro a él se lo hago, me parece exagerado, reconozco que me quita el sueño..., vamos, que... no lo admito.

 

Dios se ha aproximado a nuestra realidad en Jesús Dios-Hombre y no ha sentado nada bien. “¿Que hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales, si le dejamos que siga así todos creerán en él...” (Jn 11, 47). Este texto es injusto, cinismo en su máxima expresión; hoy ocurre lo mismo, pero de manera mas civilizada.

 

Ante una realidad constatable y cierta como es la trascendencia de esta vida, no se quiere mirar, mejor estar ciegos. Adquirimos nuestras convicciones de forma instintiva durante la niñez, las fijamos durante la juventud y cuando buscamos los fundamentos no los encontramos porque buscamos desde nuestro yo, y si ese yo no nos deja abrir una puerta a la sabiduría ajena, nos encontramos, mas o menos conscientemente, renunciando al derecho de seguir adelante sin ser controlados por uno mismo.

 

Hay que acabar con el fingimiento, tirar las máscaras, abrirse a la realidad de este mundo y abrazarla sin miedo a que Dios pueda ocupar un lugar importante en nosotros. ‘Yo soy así’, pasa a ser ‘puedo ser mucho mas’. Crecer, aprender lo que los demás han aprendido antes que nosotros, buscar la sabiduría.

 

Nos percataremos de que nuestra dicha o desdicha depende en gran medida de nuestra actitud, no de nuestras circunstancias. Prescindiremos de lo que no somos, casi todo, y aceptaremos lo que somos, casi nada. No nos empeñaremos en ser más, simplemente en ser mejores. Con buen humor y una sonrisa, conectaremos al mundo con un espacio bueno, agradable, tranquilo, pacífico..., y nos conectaremos a nosotros mismos con ese mundo.

 

Desde ese momento dejaremos de fingir y de mentir..., cambiaremos la sociedad, mostraremos cómo la religión no es solo un asunto privado, nos concierne a todos, porque... según como nos relacionemos con Dios, nos relacionaremos con los demás.