250- SENTIR LO QUE QUIERO SER

 

Una persona termina siendo lo que siente ser.

 

Por muy arraigadas que tenga mis creencias, por muchas convicciones, por muchas excelentes teorías, amplia cultura, dedicación y empeño a obras sociales, políticas, humanitarias de ayuda al menos favorecido...

 

…Si no hago míos los ideales que en conciencia deben regir mi vida, mis sentimientos irán por otros derroteros, mas instintivos, diferentes a los que mi racionalidad humana va poco a poco descubriendo, paso a paso, en el caminar de todos los días.

 

Si las vivencias que experimento y conforman mi personalidad no profundizan en mi ser porque no las hago mías, entonces, me comporto como un escudo defensivo, invariable a cualquier posible avance en mi. No evoluciono hacia el bien y la perfección humana, posibilitando que las vivencias negativas dejen marcas y heridas difíciles de superar, porque los sentimientos no acompañan, se rebelan contra una realidad ineludible.

 

Sin embargo, cuando hago mío todo aquello que amo, y me vuelco en ello, mi vida adquiere interés; siento y deseo lo que he asumido como mas valioso para mi…, porque soy un inconformista y no me callo

 

Merece la pena entregarse en cuerpo y alma, dar la vida por ello. Nuestros sentidos, nuestra inteligencia, nuestra voluntad, nuestro querer, nuestra fe…, todo va al unísono, sin esquizofrenias ni conflictos internos, sin contradicciones en el vivir, sin miedos infundados..., implicados hasta el final en una vida de lealtad a los demás, a Dios.

 

Pase lo que pase, siempre hay esperanza, siempre hay oportunidad para aprender, siempre hay oportunidad para cambiar.