205 - ¡ahora se ven sus intenciones!
 

Les estorba la religión porque el creyente rinde culto a Dios, y ellos, que se creen merecedores de nuestro sometimiento, de nuestra veneración, no reciben ningún culto. Lo recibe otro que no conocen y eso no va con su ‘ideología totalitaria’: invento humano que hoy es así y mañana será lo contrario.

 

Por ello, sutilmente, poco a poco intentan desmontar valores inherentes a nuestro ser humano, porque, les guste o no les guste, así hemos sido creados por Dios.

 

No se percatan que a cada paso que dan surge un nuevo conflicto, un desajuste, un retroceso, al que ponen remedio abanderando el progreso, la ciencia, la cota de libertad… porque están convencidos que la libertad es hacer en todo momento lo que a uno le apetece y… quieren dirigir esas apetencias. Lo bueno y lo malo en nuestros actos ‘libres’ son subjetivismos, ellos dicen qué es lo bueno -para sus intereses- y qué es lo malo -también para sus intereses-

 

Quieren sustituir la verdad objetiva por ‘su verdad’. Después vendrán otros -porque mal que les pese, no son inmortales- e impondrán su otra verdad. Dios se ríe de ellos, los creyentes alucinamos pero… tenemos que sufrirles.

 

Comenzaron atacando la fidelidad en el amor de esposos, imponiendo el divorcio fácil, convirtiendo el amor en una mercancía que se vende. Con ello obtuvieron otro éxito: la educación de los hijos se volvió imposible para muchos, la autoridad en la familia se vino abajo, con el consiguiente aumento la agresividad juvenil. Se alzaron entonces como protectores de los jóvenes y de los débiles, pero los jóvenes se les escapan de las manos y no pueden frenar la violencia de género que este desajuste conlleva.

 

Arrancan de nosotros valores morales que nadie ha inventado, están ahí desde que nacemos, y nos dejan cojos, como si nos quitaran una pierna para caminar. Muchos se caen, otros se tambalean, creen que lo solucionan con la Ley de Dependencia, pero… es insuficiente. Falta la caridad, el verdadero amor en la entrega a los demás, la fraternidad de hermanos hijos de un mismo Padre, en definitiva, nuestra donación -salirnos de nosotros mismos- solidaria con quien nos necesita, al estilo de Jesús.

 

Quieren poner parches, pero no saben como. Condenan a una madre por ejercer la autoridad sobre un hijo déspota con un sopapo -que a nadie hace mal, pero a tiempo hace un bien inmenso, no tenemos mas que refrescar nuestra memoria- y permiten que a un niño mas pequeño se le descuartice vivo en el vientre de su madre. En menos de un año, con la misma persona, se transforman de asesinos sin piedad en sobreproteccionistas.

 

Legalizan la promiscuidad sexual de todo género en pro de la igualdad y la libertad. Legalizan la ley de la selva, el ‘aquí te pillo, aquí te mato’, aumentando las violaciones, la pederastia, la esclavitud sexual…

 

Son corruptos, quieren legalizar su forma de vida y les estorbamos.

 

Son incongruentes porque luchan contra la propia Ley de Dios claramente explicitada en nosotros y en toda la naturaleza. Violentan la realidad y salen malformaciones por todos los lados, difíciles de corregir, fruto del mal uso de lo que Dios nos ha entregado a sabiendas del riesgo que corre. Se la juega con nosotros porque sabe que somos envidiosos, engreídos y obstinados. Pero… nos quiere como el mejor Padre.

 

Surgen nuevas enfermedades que son una plaga, sabemos la causa pero no queremos -o no nos dejan- poner remedio. Aumentan las desigualdades de forma escalofriante y… miran para otro lado. Y si disminuyen sus beneficios no dudan en aportar ingentes cantidades ‘de nuestro dinero’ para corregir su perniciosa y obsoleta maquinaria de fabricar el vil metal.

 

Ante esto… ¡Yo me revelo! Quiero que ese dinero se aporte para solucionar el sufrimiento humano creado por ellos, no para asegurar su estabilidad económica, que si fuera austera aun lo comprendería, pero no es así, no tiene límites su codicia, y solo pueden satisfacerla quitando a otros lo poco que tienen.

 

El rey David lloró toda su vida por haber actuado así y obtuvo el perdón de Dios. Ahora vive con gozo toda una eternidad de Amor. Dudo que estos iluminados de hoy sean capaces de hacer lo mismo, por eso morirán, otros repetirán sus rapiñas, y continuará la historia hasta que desaparezcan por completo y la cordura haga acto de presencia en personas dignas de llamarse así, ‘personas’.

 

Sus intenciones están claras y eso les vuelve caducos, mortales en cuerpo y espíritu, especie a desaparecer. No se dan cuenta, pero el daño que causan por un lado florece por otro. Florece en personas que llevan dentro todo el potencial interior recibido de Dios, y nada externo les puede afectar, aunque se lo pongan muy difícil.

 

La Ley Natural y la Ley Divina son leyes contra las que nadie puede luchar con esperanza de victoria final, que siempre vuelven las cosas a su sitio, al sitio que una Mente Sabia ha decidido desde siempre para nuestro bien, no para nuestra perdición.