218 - dios ilumina nuestros pasos

 

Nadie puede caminar en noche cerrada por lugar desconocido. Nadie puede andar sin luz por el sendero de la vida, una vida que nunca antes hemos vivido y nunca después volveremos a vivir. Alguien nos guía, nos orienta, nos dice cual es el verdadero camino, nos pide renuncias a sendas más placenteras...  Cualquier empresa humana interesa a Dios, que como Padre no deja de observar el rumbo que tomamos sus hijos.

 

No debemos emprender nuevas acciones sin antes considerarlas a fondo en nuestra oración personal con Dios. Nos sorprenderemos, porque al poner nuestras intenciones en sus manos se enriquecen las ideas, surgen otras que no habíamos tenido en cuenta, aparecen con más fuerza los demás, nuestros hermanos los hombres y mujeres que también caminan por este mundo, contamos con ellos en todo y para todo..., nuestras tareas se vuelven mas divinas, pues ponemos el tono que Jesús daba a sus relaciones humanas.

 

Si solo contamos con nosotros mismos, podemos llegar a plantearnos objetivos que, en el fondo, carecen de importancia por superficiales o poco realistas, frente a otros, mas importantes, que dejamos de lado; predominará en ellos nuestra forma parcial y subjetiva de ver las cosas. Pero si también contamos con otras personas, nuestras decisiones tendrán más visos de ser acertadas, y si además contamos con Dios, nos invadirá la paz que da haber puesto todos los medios para acertar en la vida.

 

Mi deber de cada día se compone de cosas pequeñas, sin importancia aparente, pero bien hechas, con amor. Difícilmente tendré que ocuparme de asuntos importantes, de gran relieve. Dios me busca en los pequeños detalles de cariño que mostramos a las personas que queremos.

 

Porque... eso busca Dios de los humanos, nuestro cariño, nuestro afecto, busca estar con nosotros, ayudarnos como un buen Padre ayuda a su hijo desorientado. Por contra, confunde a los soberbios, a los que quieren dominar el mundo imponiendo sus leyes. Confunde sus lenguas como en Babel, les dice “¡quítate de mi vista!” no porque no quiera verlos, sino porque quiere que se coloquen detrás de Él, que sigan sus pasos, que se dejen enseñar por la verdad y no arrastrados por la soberbia del poder, del dominio, de la egolatría.

 

Pero hablamos con Dios en la oración y no sabemos que decirle, ni que pedirle porque no sabemos ni lo que necesitamos, o no pedimos con fe.

 

Estaba yo un día rezando a Santa María, inquieto por la cantidad de problemas familiares y de trabajo que me acuciaban. No sabía como centrarme. Lo dejé en sus manos y me quedé tranquilo absorto en la intimidad con Jesús, se me había pasado el agobio, claramente era lo mas importante si pretendía ser eficaz para sobrellevar y ayudar a resolver todas mis preocupaciones. Ella me lo concedió.

 

El objeto de la oración es llegar a tocar el corazón de Dios, y quien llega al corazón de Maria, llega al de Jesús, pues tiene todo el poder de su Hijo, lleva su misma carne y sangre, la que recibimos sacramentalmente en la Eucaristía y, la Virgen siempre consigue todo de Él en favor nuestro.

 

Tenemos que mantenernos en la oración, cada día es un milagro más que Dios nos concede, y sin saber por que, nuestro camino se ilumina, Dios guía nuestros pasos y no somos conscientes de la cantidad de dones que nos concede, muchas veces no es lo que pedimos, pero seguro, es lo que necesitamos. Dios tiene visión a corto, medio y largo plazo.

 

Iremos con la certeza de que ‘somos hijos de Dios’, cuesten lo que cuesten las dificultades…, porque un Padre siempre está al lado del hijo que sufre las vicisitudes de un mundo poco comprensivo con los hombres y mujeres que lo habitamos, y tremendamente injusto con su Creador.

 

De todas maneras, si Dios no significara nada o casi nada para nosotros, Él siempre sigue atento nuestros pasos, derrama sus bienes sobre todos y cada uno, respeta nuestras libres decisiones y sin dejar de mirar al horizonte espera el retorno de un hijo, nuestro retorno, porque... necesita nuestro afecto, nuestra comprensión, es un Dios muy humano que ansía mostrarnos la verdad... Y cuando Dios se nos revela, terminan todas nuestras dudas e indecisiones.