212 - SAN PABLO Y LA CONDICIÓN DE LA MUJER
 

21 “Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.”

22 “Las mujeres a sus maridos, como al Señor.”

(Efesios, 5)

 

Estos textos de San Pablo han crispado a muchos movimientos feministas, muy celosos de la condición de la mujer, porque a mi entender prescinden de la fe y del conocimiento de Dios para interpretar los textos. Pablo eleva la condición femenina a una altísima dignidad que antes no tenia.

 

En el Antiguo Testamento Dios ha querido utilizar la relación de esposos como imagen de su relación con nosotros: total entrega en amor y fidelidad. Es una relación mutua en igualdad y con las peculiaridades propias de mujer y hombre. Esta relación la transporta Jesús a su relación con la Iglesia, en el mismo plano y sentido.

 

Jesús es la figura del esposo y la Iglesia de la esposa amada. Conociendo la vida de Jesús y su entrega hasta la muerte, se nos hace a los maridos muy dura su imitación, y no es que queramos poco a nuestras esposas, es que el nivel es altísimo: dedicación plena, entrega absoluta, servir sin desfallecer, todo bondad, todo comprensión y cariño, todo amor.

 

Esta es la sumisión de Jesús a su Iglesia Santa, la sumisión al Padre, la sumisión de los unos a los otros como hemos leído en San Pablo, es decir, la ‘Ley Universal del Amor’, que no discrimina a nadie. Este es el proyecto de mundo que Dios ha hecho, que quiere aquí en esta vida y que nos tiene preparado allí, en el Cielo.