197 - MI ESPÍRITU ESTÁ ADORMECIDO, PARECE MUERTO...

Está  adormecido, es poco sensible a la presencia de Dios en mí. Mediatizado por la realidad terrenal de nuestra vida, no vibra con las mociones espirituales que forman parte esencial de nuestro ser, cuerpo y espíritu. Quizás no se entere, no es consciente de la magnificencia de un Dios que nos invade volcando todos sus dones en nuestro corazón de piedra.

 

No está muerto, simplemente adormecido, y siempre cabe un despertar por el arrepentimiento, aun sabiendo que un corazón arrepentido es totalmente vulnerable, pues… ¡todo se le ha caído! Pero Dios recoge los despojos y… ¿que hace con ellos?

 

No debo inquietarme, primero el perdón y el olvido del mal que hubo en mis actos, en mis palabras, en mi corazón. Después la reparación por los daños causados, con una actitud nueva, volver a empezar, de la mano de Jesús. Iniciar un nuevo camino por su senda, difícil pero segura.

 

Él nos recompone, nos fortalece, simplifica nuestra vida, nos pone todo en su sitio, en orden, en el suyo que es el Creador de todo cuanto existe, perfectamente ordenado para el bien -solo el mal introduce desorden-. Además, Jesús actúa siempre contando con nosotros, con cada uno, con nuestro consentimiento. Nos adapta el camino a cada uno, según nuestra personalidad, lo importante es que el camino conduzca al bien, al destino que está en Dios.

 

¿Nuestros despojos?, irreconocibles, si nos miramos al espejo veríamos... al mismo Jesús, pues con nuestra constancia en el caminar seriamos su imagen, Él mismo, ese es el premio en esta vida, y en la venidera todo lo inimaginable.

 

No es esto una operación de marketing, Dios nada vende, dona, se dona, ofrece su amor a quien lo quiera tomar, es una realidad visible, aunque solo para los corazones humildes y arrepentidos de nuestras desviaciones, de nuestro desamor. El abandono en los brazos del Amor, esa es la vulnerabilidad del arrepentido, abandono total del enamorado que se da cuenta que su vida es un latido, un suspiro hacia una eternidad prometida.