194 - DIOS PONE DIFICULTADES

 

Dios pone dificultades, no nos recrea un mundo fácil, todo resuelto, pues la respuesta que le damos no es como para facilitarnos la vida, más bien, la vida con sus contradicciones nos sirve de ‘escuela de aprendizaje’ para mejorar esta respuesta.

 

La historia de la relación de Dios con el hombre, ha derivado hacia una situación de autosuficiencia incrédula y escéptica del hombre ante un Dios que se nos da y del que prescinde; desprecia esa donación gratuita como despreciando la misma vida de la que formamos parte -uno de los muchos dones recibidos-.

 

Nuestra insensatez no tiene límites. Pero Dios pone remedios, y en la lucha contra el mal que hay en el mundo y en nosotros mismos se forja nuestra fortaleza, nuestro éxito en la vida. Por esto, no debemos huir de las dificultades si con ello nos purificamos ante Dios, es un entrenamiento para afrontar las que vengan en el futuro, y a Dios, como Padre que nos ha dado todo, le agrada vernos con ese espíritu de lucha contra lo que tira de nosotros para abajo.

 

Triunfaremos en esta vida ante Dios y ante los hombres, que quedarán edificados unos y avergonzados otros, y triunfaremos en la Vida que Dios nos tiene preparada. La esperanza es la virtud del caminante y ahí estamos, caminando con fe viva y la mirada puesta en una promesa de Amor eterno.

 

Es necesario desterrar de nosotros ese escepticismo relativista que frena nuestras posibilidades de avance en una vida que está por completar, y se completará a pesar de nuestros defectos y limitaciones, más aun, se completará gracias a nuestros defectos y limitaciones, pues nos hacen ser más humildes en el afán por superarlos. De esa manera, llegaremos a hablar y actuar desde la vida propia, no desde la teoría.

 

Nuestras relaciones serán transparentes porque seremos… ¡así!, como Dios ha querido crearnos. “Y creó Dios al hombre a imagen suya…” (Génesis 1, 27), y vio que era bueno, le gustó, le gusté yo con todos mis defectos, sabiendo que esos defectos, con mi tesón y mi lucha, completarían su imagen en mi.

 

¡No le puedo defraudar!, no puedo ‘pasar de Él’ considerando la vida egoístamente, a mi antojo, sin contar con sus planes…

 

 

Que allí donde estén mis hermanos, esté yo con ellos, Señor, que dé buen tono, el tuyo, que sepa ver con tus ojos, no juzgar, pues solo Tú puedes hacerlo con objetividad.

 

Esta es mi labor en la vida, ser apoyo, paño de lagrimas, no ser yo, ser Tú, porque... yo soy distante, oigo pero no escucho, no controlo la imaginación y estoy ausente, soy despistado, olvidadizo, me invento lo que no sé para salir del paso, soy inconstante y me molesta que me recriminen los olvidos, desaciertos, errores y meteduras de pata. A veces quiero justificar lo... injustificable.

 

Por eso, Señor, porque soy así, notarán mas que mi mejoría se debe a tu bondad, yo soy incapaz de avanzar en nada, pero contigo puedo llegar donde quiera, mejor dicho, donde Tú quieras.