193 - NUNCA COINCIDE LA SIEMBRA CON LA COSECHA

Según un dicho castellano, "nunca coincide la siembra con la cosecha". Podemos sembrar mucho y cosechar poco, o viceversa. Podemos sembrar y no ver la cosecha, otros la recogerán. Podemos sembrar y obtener frutos en poco tiempo, o esperar largo tiempo.

 

Cierto es que los frutos corresponden a la calidad de la siembra, con independencia de su abundancia o de la prontitud o tardanza de la recogida, la calidad de lo sembrado se transmite al fruto. Una mala semilla no puede dar fruto bueno ni buena semilla dar fruto malo. De no ser así, habría que buscar la causa en factores externos a la semilla, como Jesús ha querido expresar en la parábola del trigo y la cizaña: la semilla mala siembra el mal para arrancar el bien de la buena semilla.

 

Pero Dios corrige y equilibra las situaciones creadas por el maligno, Él esta ahí, es nuestro asidero si queremos salir del pozo de corrupción donde nos ha precipitado el mal. Él hace crecer lo bueno en nosotros si humildemente le miramos con fe.

 

La siembra no corresponde con la cosecha, ni en el tiempo ni en la forma ni en la bondad o malicia del sembrador. Podemos engendrar hijos para el Cielo y poner todo el empeño en su educación, el fruto será bueno o se perderá, pero si se pierde no será para siempre, hemos sembrado buena semilla y dará su buen fruto en el modo y momento que Dios disponga, porque hemos confiado en Él.