184 - ESTOY DESCENTRADO

Centrarse en la vida, que frase más sugerente pero... ¡que difícil!

 

Estar en el centro es lo contrario de estar en el extremo, en el borde, en los límites de las fronteras..., y esto, aplicado a la vida de cada uno es muy determinante, no es como en política.

 

Se puede pasar la vida huyendo a... no se sabe donde; no está centrado, dicen. También se dice -y todos tenemos experiencias- que cuando vivimos en los límites, en los extremos, es cuando llegamos a conocer lo que verdaderamente tiene valor en la vida, se centra uno en lo importante y... se lucha por ello.

 

Quien vive la guerra sabe qué es la paz y la desea con toda su alma, lo mismo ocurre con el desamor, con las adicciones dañinas. Cuando uno vive la muerte de cerca, cuando vive la soledad, el dolor, la miseria... tantas situaciones difíciles cambian a la persona profundamente.

 

El cambio es para bien cuando hay una segunda oportunidad, y si no perdemos la paz interior, aunque no venga esa segunda oportunidad siempre cabe un final feliz.

 

El centro de nuestro vivir está en la verdad, no en nuestra verdad, en la verdad objetiva sin engaños ni falsas apariencias. La inestabilidad psicológica, las pasiones sin control, la falta de rumbo, de principios sólidos... descentran, nos apartan de esta verdad, nos dificultan la aproximación a ella, a su influjo positivo.

 

Yo no me centro si no tengo claro mi destino, puedo pasarme la vida en las nubes, en la estratosfera, muy lejos del lugar hecho para mí, que... no existe sin mí, muy lejos de mis propias circunstancias que... no ocurren sin mi, de mi destino eterno que... quedaría vacío sin mi.

 

Soy necesario en mi sitio, no en otro, ¿para quien?, para mi; la vida me lo pide, todos me lo piden, algo quedaría cojo sin mi, y eso... afecta a todos, al que mas, a mi; el mas perjudicado por mi falta de respuesta, yo, ¿en que sentido?... es un misterio que en breve descubriremos.

 

Soy importante para Dios, soy insustituible, si no cumplo mi misión quedará sin cumplir. Si Maria no hubiese dicho ‘si’ a Dios no se habría producido nuestra redención; si los once apóstoles portadores de una luz, como once velas en medio de una inmensidad, no hubieran extendido la palabra de Jesús, nadie lo habría hecho, seguiríamos en la oscuridad.

 

Somos dueños de nuestro destino, no vale andar por las ramas, no valen los relativismos, hay que buscar el meollo de la vida, hay que centrarse en... ‘la verdad’. Muchas cosas buenas no ocurren porque nosotros no damos un paso, nos quedamos en la evasión, en la indiferencia, en el relativismo, en el escepticismo, en la falta de confianza, de fe, de compromiso serio, en la falta de sentido en nuestra vida.

 

Sucede aquello que nosotros deseamos en nuestro corazón si nos centramos en la lucha y dejamos de dar rodeos, y esos sucesos traen otros inimaginables, Dios solo pide un acto de nuestra voluntad, Él pone el resto.